>>>Le Corbusier, Patrimonio de la Humanidad
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Le Corbusier, Patrimonio de la Humanidad

EL arquitecto creía que los edificios pueden hacer mejores a las personas. Una fórmula que le convirtió en referente del Modernismo y que ha sido reconocida por la UNESCO.
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edificios en siete países. Es solo una parte del legado arquitectónico de Le Corbusier, pero es el que más relevancia adquiere en estos días, medio siglo después de su muerte, gracias al reconocimiento de la UNESCO. En 2016 protegía a esa selección de edificios como Patrimonio de la Humanidad. Se reconocía así la obra del arquitecto por “una contribución excepcional al Movimiento Moderno”. Y el jurado añadía: “Estas obras maestras del genio humano también constituyen un testimonio de la internacionalización de la arquitectura a escala planetaria”. La propuesta fue realizada conjuntamente por siete países: Argentina, Alemania, Bélgica, Francia, India, Japón y Suiza. Juntos albergan esas 17 construcciones, símbolos de la arquitectura del siglo XX.
Una noche en el hotel Le Corbusier cuesta entre 79 y 158 euros
Foto: lulu and isabelle / Shutterstock.com

Hotel Le Corbusier

La Unidad Habitacional de Marsella fue diseñada en 1952 por Le Corbusier para realojar a supervivientes de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, parte del edificio está ocupado por un hotel con el nombre del arquitecto. También incluye un restaurante, The Belly of the Architect.

En Suiza, su país natal, se encuentran dos de ellas, Villa Le Lac (Corseaux) y el Immeuble Clarté (Ginebra). La primera, a orillas del lago Leman, fue diseñada en 1924 como residencia para los padres del arquitecto. Actualmente, acoge exposiciones temporales. Francia es el país que alberga el mayor número de obras (10) de ese listado. Entre ellas, la emblemática Villa Savoye.
Situada a las afueras de París, es una moderna casa de campo. Construida en 1929, fue toda una revolución para una nueva era de la arquitectura que Le Corbusier definía con el concepto “la casa es una máquina para vivir”. Y así se entiende en el contexto de los años 20, el de una Europa industrializada y mecanizada. Además, Savoye responde a la perfección a las cinco claves de la nueva arquitectura formuladas por Le Corbusier en 1926: los pilares, la planta libre, el techo-jardín, la ventana corrida y la fachada libre. Abandonada durante varios años, el Estado francés se encargó de reformarla y ahora puede visitarse todos los días del año (excepto lunes y festivos) gracias a la gestión del Centro de monumentos nacionales.
Villa Le Lac se convirtió en museo en el año 2010
Foto: © C. Emden. FLC/ADAGP, 2016

Personalidades múltiples

Por si cambiarse de nombre (el original era Charles-Édouard Jeanneret-Gris) y de nacionalidad (se hizo francés en 1930) no era suficiente, a Le Corbusier le gustaba cultivar diferentes perfiles. Además de arquitecto, ejerció como urbanista, pintor, escultor y decorador.

Otro de los diseños más revolucionarios –y curiosos– del arquitecto en suelo francés es la iglesia Notre Dame du Haut. Situada en Ronchamp, data de los años 50 y rebosa carácter escultórico. La vecina Bélgica aporta a la lista la Maison Guiette, ubicada en Amberes. Alemania, el Palacio de la Asamblea de Stuttgart; Argentina, la Casa Curutchet; Japón, el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio, y La India, Capitol Complex en Chandigarh. Este fue uno de sus últimos proyectos y también uno de los más ambiciosos. Tras la independencia de la India en 1947, Jawaharlal Nehru encargó a Le Corbusier la construcción de una nueva ciudad, Chandigarh, que rompiera con los cánones del pasado. Y eso hizo, apostar por la Modernidad.
Le Corbusier falleció en 1965 en Roquebrune-Cap-Martin (Francia)
Foto: © ADAGP, 2016
Además de un arquitecto revolucionario, Le Corbusier fue todo un teórico. Un filósofo de la arquitectura. “La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad”, decía. Como la cabaña que se construyó junto al Mediterráneo para pasar las vacaciones. Tenía 12 metros cuadrados. Para él, todo un palacio.
 

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