>>>La verdadera ruta de los cuentos de hadas
Foto: PaavoBlofield / Deutschen Märchenstraße

La verdadera ruta de los cuentos de hadas

Acompañados por la Cenicienta, Rapunzel o los músicos de Bremen, es hora de adentrarse en el mundo de la fantasía. Recorre la ruta de cuentos alemana de los hermanos Grimm.
É

rase una vez (antes de Disney), allá por una lejana Alemania, un reino lleno de duendes, gnomos y muchachas de largos cabellos rubios… Pero aquel lugar no era uno, sino muchos: 600 kilómetros de pueblecitos que buscaban mantener vivo el romanticismo alemán, a través de sus cuentos. Y lo hicieron de la mano de los hermanos Grimm, quienes recogieron historias populares –la mayoría orales– y las escribieron. La recopilación ‘Kinder- und Hausmärchen’ (‘Cuentos para la infancia y el hogar’) no estaba destinada a los niños, pues los cuentos se caracterizaban por sus finales violentos y poco felices. Con los años, estas historias se fueron edulcorando hasta convertirse en historias infantiles. Y gracias a esta labor recopilatoria podemos perdernos hoy por la Deutsche Märchenstraße, la ruta alemana de los cuentos de hadas.

Hanau, el pueblo que vio nacer a los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, es la puerta de entrada a este mundo de fantasía. Su casa, en el 1 de Paradeplatz –hoy, Freiheitsplatz–, fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, pero la plaza del mercado (Neustädter Marktplatz) les recuerda con un monumento. En Hanau, además de sus casitas de maderas, museos y galerías, destacan sus eventos: desde el festival hermanos Grimm, con veraniegas representaciones teatrales, hasta la feria de Navidad, también dedicada a los escritores.

BrüderGrimm
Los hermanos Grimm recopilaron 210 cuentos.
Foto: PaavoBlofield / Deutschen Märchenstraße

El hermano casi olvidado

Fritzlar, además de ser uno de los pueblos que recorre la ruta de cuentos alemana, está relacionado con Ludwig Emil Grimm, hermano de los escritores. Dedicado a la pintura, documentó en numerosos bocetos, dibujos y grabados el ambiente y los personajes de esta ciudad medieval, cuna del romanticismo alemán.

A media hora de Hanau se encuentra el pueblo de Steinau an der Straße, donde transcurrió la infancia de los hermanos. Aquí puede visitarse su casa y el famoso teatro de marionetas (Marionettentheater Steinau “die Holzköppe”), que representa sus cuentos desde hace más de 90 años. El recorrido por su biografía emocional continúa en Göttingen, una ciudad cargada de festivales de teatro y jazz, y en cuya universidad, los Grimm fueron profesores.

“Los años en Kassel fueron los más felices de nuestras vidas”, escribió Jacob Grimm en 1860. Es la ciudad donde vivieron entre 1798 y 1841, parada obligatoria de esta ruta, y en la que destaca la estatua de Hércules sobre el parque Wilhelmshöhe. La ciudad alberga también el GRIMMWELT: 25 áreas y 1.600 metros cuadrados destinados al universo Grimm.

Como en todo cuento, los castillos dan color al relato. Pero no son rosas y azules pastel los tonos de las fortalezas. En Polle, un castillo del siglo XII, del que solo se conservan las ruinas, inspiró la Cenicienta (hay un museo dedicado a ella). Por su parte, la Bella Durmiente descansaba en el Dornröschenschloss Sababurg, un castillo de más de 600 años reconvertido en hotel de lujo y situado en Hofgeismar. La historia de la primera princesa Disney, Blancanieves, se cree que estaba inspirada en un cuento de los Grimm que recogía la leyenda de la princesa Margarethe von Waldeck, y que murió envenenada. El castillo en el que vivía está en Bad Wildungen, y el hogar compartido con los siete enanitos, en Bergfreiheit. Y Trendelburg alberga el castillo donde estaba cautiva Rapunzel. La ciudad acoge, durante mayo y noviembre, un festival de cuentos.

Trendelburg
Rapunzel despierta cada domingo en el patio del castillo de Trendelburg.
Foto: PaavoBlofield / Deutschen Märchenstraße

Pero no todos los cuentos hablan de futuras princesas Disney. Muchos tienen animales como protagonistas. Hameln no es solo una de las ciudades mejor conservadas de Alemania, sino que en ella encontramos a Hamelín, sobre todo los domingos, cuando un montón de adorables niños-ratitas siguen al flautista. La calle en la que desaparecen los pequeños, Bungelosenstrasse, se visita, pero en silencio. La música está prohibida y hasta las bandas municipales se callan al atravesarla.

El ritmo lo ponen los músicos de Bremen. El burro, el perro, el gato y el gallo están presentes en la ciudad que soñaban alcanzar –aunque no se sabe si lograron–, en su relato de aventuras al más puro estilo bizantino. Además de contar con uno de los ayuntamientos más hermosos de Alemania –Patrimonio de la Humanidad–, la ciudad les ha levantado un monumento. En total, casi cuarenta pueblos que hacen honor a los más de doscientos cuentos que recopilaron y escribieron los hermanos Grimm. Cuentos que fueron traducidos a más de 160 idiomas y que hoy se hacen realidad.

Artículos relacionados

500 años de pura cerveza

En abril de 1516 el duque Guillermo IV de Baviera proclamó la ‘Reinheitsgebot’, la ley de pureza de la cerveza....

Una montaña rusa para recorrer andando

En ella no experimentarás el clásico subidón de adrenalina, pero tendrás tiempo de disfrutar de las vistas.

Alemania sobre ruedas

“El segundo es el primero de los perdedores”, decía Ayrton Senna. Y Alemania se lo toma al pie de la...

Heidelberg: a los que aman

Llévense un drama y vuelvan con una comedia romántica. Tras siglos de fascinación, Heidelberg sigue creando una química rara entre...