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La última playa desierta

La isla paradisíaca de Phi Phi Leh parece el decorado de una película, pero es real: es posible pisar sus playas y bañarse en sus aguas turquesas.
La bahía de Maya, en las islas Phi Phi al sur de Tailandia, era un paraíso desconocido…hasta que en el año 2000 se estrenó la película ‘La playa’, protagonizada por Leonardo DiCaprio. El argumento se centraba en las aventuras de un mochilero en una playa no profanada por los turistas.
Es cierto que, con el paso del tiempo, Maya Bay ha ido aumentando su número de visitantes, pero eso no quiere decir que haya perdido su encanto. La arena es blanca como la nieve y el agua, cristalina. Está rodeada de acantilados y vegetación y cumple todos los clichés para ser una playa de folleto. Está situada en Phi Phi Leh, la isla más pequeña del archipiélago de islas Phi Phi. Es de hecho una isla desierta, pues nadie vive en ella. Aunque cada día llegan barcos y lanchas llenas de turistas dispuestos a disfrutar del paraíso por unas horas. Para evitar las aglomeraciones, lo mejor es ir a primera hora de la mañana.
Decenas de turistas pisan cada día la bahía
Foto: Maya Peeraphat Bootcharoen / Shutterstock.com

No era suficiente para Hollywood

Para que la playa pareciera aún más paradisíaca, la productora cambió de lugar dunas, cocoteros y vegetación. Los ecologistas protestaron por estas alteraciones del paisaje para el rodaje de la película y los cineastas fueron multados por los daños causados.

Los alojamientos y los bares se agrupan en otra isla, Phi Phi Don, para intentar preservar en lo posible la tranquilidad de Phi Phi Leh. Allí, la oferta es variada: desde hostales para mochileros hasta resorts de lujo. Zeavola Resort, por ejemplo, es ideal para parejas de luna de miel. Sus suites están situadas en la misma playa.
Tampoco faltan actividades para no pasarse el día tumbado. Por ejemplo, una excursión al mirador de Phi Phi Don. Ubicado en el extremo este de la isla, permite disfrutar de una panorámica completa de las bahías gemelas y de Phi Phi Leh, además del pueblecito costero de Tonsai. Custodiado por el azul del mar y el verde de la espesa vegetación que cuelga de las montañas y los acantilados, los barcos amarrados en la playa conforman el contrapunto multicolor.
Mirador de Phi Phi Don, en uno de los extremos de la isla

Cueva de los vinkingos

No se sabe si los vikingos llegaron hasta Tailandia, pero en las islas Phi Phi existe una cueva llamada así porque sirvió de refugio a los piratas malayos. El tesoro pirata son los nidos de golondrina que ahora se acumulan allí, considerados un manjar en Asia.

Los amantes del buceo encuentran en el archipiélago de Phi Phi un lugar soñado. Abundan los peces globo, los peces erizo, los peces mariposa, y los extraños peces escorpión. Los que buscan emociones más fuertes lo tienen fácil: para nadar con tiburones no tienen más que acudir a Shark Point. Sin necesidad de ir más allá de la superficie, los peces tropicales nadando entre corales se descubren con solo un tubo y unas gafas de snorkel. Peces y turistas no son los únicos habitantes de las islas. A unos minutos en lancha y apenas 30 en kayak desde Loh Dalum Bay, Monkey Beach concentra un gran número de monos con los que compartir la vistas del atardecer desde la playa que se merecen unas vacaciones de película.
Varias personas recolectan los nidos de golondrina en Viking Cave

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