>>>La reina de la selva

La reina de la selva

Entre los árboles se alza majestuosa una colina que esconde un conjunto arqueológico con los jardines más antiguos de Asia.
Reinó sobre la selva cual león, pues tenía a este felino tallado en la roca. Hoy solo se conservan sus garras, que te reciben al pie de la escalera que conduce a la cima. Por el enorme tamaño de sus uñas, debió de ser de lo más respetable, aunque no rugiera.
Sigiriya, que significa Roca del León, se eleva 370 metros sobre el nivel del mar. Fue creada a partir de magma volcánico hace miles de años. Su aspecto fiero y el resto de construcciones que hacen de este conjunto arqueológico una parada imprescindible son obra del rey de Sri Lanka, Kassapa I, que ocupó el trono del año 477 al 495. Después de cometer parricidio, buscó un lugar donde resguardarse de la venganza. Lo encontró en la provincia de Matala, en una roca 180 metros por encima de las copas de los árboles. Allí construyó su palacio y asentó la capital, aunque esta es sólo una versión de los hechos: la otra, (radicalmente opuesta) cuenta que construyó este complejo en honor a su progenitor después de heredar el trono. Quiso convertirlo en un lugar seguro, por eso estaba rodeado de una fosa con cocodrilos. Lo realmente impresionante no es su inaccesibilidad – 1200 escalones por unas angostas escaleras que parecen suspendidas en el aire- sino sus jardínes y su historia.
Jardines reales

Antes y después del rey

Antes de que Kassapa I construyera su palacio, la Roca del León fue un montasterio budista. Datos arqueológicos revelan que estuvo habitada desde el siglo III. Tras la muerte del rey, volvió a ser un monasterio hasta el siglo XIV. En 1908 el explorador britanico John Still encontró sus ruinas.

El paisaje de jardines de la antigua fortaleza empieza a ras de suelo, donde encontramos un manto verde encuadrado entre caminos estrechos y pilas de agua. Son los conocidos como Jardines Reales. Continúa durante toda la ascensión a la cima, con estanques excavados en la roca, jardines acuáticos y escalonados en sus terrazas. Todo adornado por canales, fuentes y numerosos restos monumentales. Su complejo sistema hidráulico se encarga de suministrarles el agua necesaria para que luzcan ese verde intenso. En la temporada de lluvias el sistema se llena de agua y circula a través de toda la zona de Sigiriya, convirtiéndolo en uno de los mejores ejemplos de antigua planificación urbanística.
Por una escalera de caracol llegarás a los frescos de las Doncellas de las Nubes, unas pinturas rupestres en perfecto estado de conservación que podrían representar a las esposas del rey o a ninfas celestiales. En cualquier caso, las mujeres enjoyadas y con el pecho descubierto de estos murales son una oda a la belleza femenina. Un poco más arriba, el Muro de los Espejos te demostrará que los grafitis no son exclusivos del mundo moderno: ya en el siglo VI los visitantes tenían la costumbre de dejar su huella por escrito para indicar su paso por la roca Sigiriya: “Yo estuve aquí” rezan algunas inscripciones en la pared. Antes, fue un muro tan pulido que te devolvía el reflejo, como un espejo.
Monjes budistas
Foto: paul prescott / Shutterstock.com
Casi dos horas de ascenso rodeado de arte plásticas, arquitectura y un paisaje plagado de color te llevarán hasta las garras del león, el último tramo antes de llegar a la cima para contemplar las vistas.
Escaleras para subir a la Roca del León

Artículos relacionados

Paisajes marcianos para futuros astronautas

El proyecto Mars One ofrece un viaje a Marte sin retorno. Si te sientes menos héroe, pero te gustaría experimentar...

St. Andrews, abierto para jugar

Solo sucede dos veces al año. No es ningún fenómeno meteorológico, pero los aficionados al golf señalan en rojo en...

Buceando en el mar Rojo

El paraíso de los submarinistas está a dos mil metros de profundidad en las aguas del océano Índico. Que no...

Vacaciones en la granja

Los urbanitas, cansados del ritmo frenético de la ciudad, se escapan al refugio del huerto y los establos. La granja...