>>>La otra Riviera mexicana
Foto: Oficina de Convenciones y Visitantes de la Riviera Nayarit

La otra Riviera mexicana

México tiene dos Rivieras. La caribeña Riviera Maya y la más tranquila Riviera Nayarit, en el Pacífico. Puerto Vallarta es la puerta a playas secretas, naturaleza virgen y ruinas arqueológicas.
L

os pasajeros de uno de los cruceros que atracan diariamente en Puerto Vallarta, en el Pacífico mexicano, vuelven a sus camarotes tras un día en sus playas y mercados, o quizás después de haberse embarcado para avistar ballenas jorobadas. Siguen su ruta sin haberse asomado apenas al paraíso que es Riviera Nayarit. 300 kilómetros a lo largo de la montañosa y selvática costa del mar de Cortés, desde Nuevo Vallarta a San Blas. Donde recorrer sus islas y manglares para avistar especies animales y comprar colorida artesanía de tradición ‘huichol’.

Los aficionados al surf fueron los primeros en indagar un poco más, hasta Sayulita, un pequeño pueblo de ambiente bohemio y calles empedradas con olas perfectas, a 30 minutos de Puerto Vallarta. El peligro es dejarse atrapar por los cócteles de coco y tequila y no conocer nunca el sitio arqueológico más importante del oeste de México. Los Toriles no es tan impactante como Teotihuacán, pero al no recibir tantas visitas es más fácil sentirse Indiana Jones descubriendo su pirámide circular y el resto de ruinas prehispánicas. Es un lugar importante para el estudio de las culturas mesoamericanas, igual que la ciudad isla de Mexcaltitán de Uribe, a la que se accede en barca desde La Batanga. Fue el primer intento de los aztecas de construir su imperio sobre el agua, la antecesora de Tenochtitlán, fundada dos siglos después.

Terraza de un restaurante en Sayulita
Las casas de Sayulita están pintadas de vibrantes colores y decoradas con artesanía local.
Foto: Oficina de Convenciones y Visitantes de la Riviera Nayarit

De ballenas y hombres

El mar de Cortés que baña las costas de la Riviera Nayarit es famoso por su gran vida submarina. Se puede nadar junto a tiburones ballena durante todo el año, hacer submarinismo para contemplar mantarrayas y tortugas y navegar en busca de ballenas jorobadas durante el invierno.

Al igual que la Riviera Maya, el importante punto turístico de la costa caribeña, la Riviera Nayarit ofrece todo tipo de actividades de ocio y deportivas, desde campos de golf a excursiones de pesca, ‘kitesurf’ y polo, y dispone de numerosas playas, pero con más tranquilidad. La marina de La Cruz de Huanacaxtle tiene una capacidad de más de 350 amarres, una zona de astillero y hasta su propio mercado de marisco.

Chacala y Bucerías conservan su carácter de pueblos de pescadores. Sus playas rodeadas de palmeras, perfectas para pasear o practicar snorkel, se internan hasta la jungla en la que moran ocelotes, aves y coatíes. La península de Punta Mita es el destino con mejores servicios de lujo, con hoteles y spas de prestigiosas cadenas internacionales, que visitan famosos como Lady Gaga o las Kardashian.

Barcas de pescadores en la bahía de Chacala
La materia prima para los apreciados tacos de pescado de Chacala está muy cerca.
Foto: Oficina de Convenciones y Visitantes de la Riviera Nayarit

San Blas destaca por ser uno de los mejores lugares para observar aves gracias a su diversidad de hábitats, desde manglares a marismas, playas y bosques de pinos y robles. A las afueras de San Blas, en La Tovara, también pueden encontrarse numerosos cocodrilos, y Playa Las Tortugas recibe su nombre por la gran cantidad de estos animales que desovan en su arena. La Bahía Tiburonera y la Playa de las Iguanas, en la Isla Isabel, tampoco necesitan más explicación del origen de su nombre. Esta isla es el punto de paso durante su ruta migratoria de casi un centenar de especies de aves y el centro de anidamiento de unos 3.000 pájaros bobos de patas azules.

Buceador con tiburón ballena
Las cálidas aguas del Pacífico mexicano son el hogar del tiburón más grande e inofensivo del planeta.

Al igual que hacen las aves, los turistas acuden a la Riviera Nayarit atraídos por sus playas, entre las que se encuentra la famosa Playa Escondida de las Islas Marietas, a la que solo es posible acceder nadando por un estrecho túnel. Pero los locales prefieren el lago montañoso de Santa María del Oro, donde nadar, hacer ski náutico y degustar un chicharrón de pescado en cualquiera de sus restaurantes. Rinden culto así al dios Nayar, que significa el hijo de Dios que está en el cielo y en el sol, que da nombre a su tierra.

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