>>>La nueva cara del Ritz
Foto: Vincent Leroux. Cortesía del Ritz París.

La nueva cara del Ritz

El mítico hotel Ritz de París reabre al público fiel a la obsesión por los detalles de su fundador, César Ritz, y a las personalidades que lo catapultaron hacia la fama.
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enovarse sin perder la esencia. Aunque esta sea la gran paradoja de los cambios, hay expertos en resolverla. El Ritz de París es uno de ellos. Tras cuatro años de obras, 200 millones de euros invertidos y un aparatoso incendio, el hotel más legendario reabrió sus puertas el 6 de junio en la Ciudad de la Luz. Es la primera vez que permanece tanto tiempo cerrado en más de un siglo de historia. Su objetivo, equiparse con tecnologías del siglo XXI para resurgir más lujoso que antes y seguir siendo una institución en la Plaza Vendôme.
Hemingway y Bertin Azimont, bartender del Ritz entre 1926 y 1975.
Foto: Ritz París.

La obra maestra

La mayor de las suites de lujo, la Suite Impériale, tiene 218 metros con vistas a la plaza Vendôme y una habitación que es una réplica de la que pertenecía a la reina María Antonieta en Versalles. 25.000 euros es lo mínimo que tendrán que pagar sus huéspedes para hacer un viaje al siglo XVIII.

Innumerables personalidades inmortalizaron sus habitaciones. Coco Chanel se mudó a una de las antiguas suites en 1934 y vivió allí hasta su muerte, en 1971. Durante la Segunda Guerra Mundial, lo abandonó brevemente cuando los militares alemanes lo ocuparon. Regresó prefiriendo convivir con tropas enemigas a abandonar el mítico sitio. Cuando un oficial nazi solicitó la habitación que ocupaba, se marchó a otra, en el edifício del Ritz que da a la calle Cambon. La situación se hizo más amena con el inicio de su ‘affaire’ con el barón alemán Hans Günther von Dincklage, con quien pasó a compartir su nuevo hogar.
Ernest Hemingway pasó muchas noches en el famoso bar del Ritz, que hoy lleva su nombre. También intentó liberarlo personalmente de los nazis cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin. El escritor estadounidense se adelantó al general Leclerc – en el comando de las tropas aliadas -, y fue armado con una metralleta hacia el local en un jeep, junto a algunos militares. Al llegar, los alemanes ya se había ido por su propio pie, así que ordenó bebida para celebrarlo. Hemingway se sentiría hoy en casa al visitar el renovado establecimiento. Las lámparas son nuevas, pero los muebles siguen siendo los originales. Su actual dueño, Mohamed al Fayed, optó por conservar y restaurar. De esa forma lograba contentar a los clientes que pedían que el alma del lugar no se destruyese en el proceso. “El nuevo Ritz de París es el mismo Ritz de siempre, pero en mejor forma”, aseguró.
Salón del restaurante L’Espadon, local con dos estrellas Michelin comandado por el chef Nicolas Sale.
Foto: Adrien Dirand. Cortesía del Ritz París.
Hoy sus habitaciones serán ocupadas por Madonna, Beyoncé o Kate Moss. Cada estancia esconde casi dos kilómetros de cables. Hay televisiones camufladas detrás de espejos y caballetes. Pero siguen presentes detalles históricos como las lámparas de tulipas, las cuerdas para llamar al servicio de habitaciones o al de limpieza, y las piezas de porcelana Haviland hechas a mano y usadas desde 1898, año de su inauguración.
En el Salón Proust se puede leer mientras se disfruta de bollos y tés.
Foto: Adrien Dirand. Cortesía del Ritz París.
El número de habitaciones se ha reducido de 159 a 142 con el fin de optimizar la iluminación y el espacio, este último inseparable del nuevo concepto de lujo entendido por el arquitecto responsable de la renovación, Thierry Despont. Algunas de sus 71 suites llevan el nombre de los amigos más leales del hotel: Coco Chanel, Scott Fitzgerald, Marcel Proust o María Callas.
Por otro lado, también trae novedades que añaden un punto moderno. En el Ritz Club París se puede disfrutar de una piscina climatizada de 16 metros de largo por 9 de ancho, salas de masaje y salas fitness con equipamientos de última generación. El Bar Ritz es un elegante ‘bistrot’ con más de 50.000 tipos de vinos a elegir. Cuenta también con el restaurante L’Espadon, con dos estrellas Michelin, el Bar Vendôme, una ‘brasserie’ parisiense, y el Salón Proust, sofisticada librería con chimenea y mesas para disfrutar de un té. Espacios como la École Ritz Escoffier, escuela famosa por sus cursos de alta cocina, y la zona de tratamientos y cuidados personales Chanel Au Ritz Paris, complementan sus instalaciones.
Ahora es turno de sus huéspedes, tendrán que comprobar si sigue vigente aquello que decía Hemingway de que “la acción siempre tiene lugar en el Ritz de París”.

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