>>>La isla sueca más mediterránea
Foto: jon flobrant/unsplash.com

La isla sueca más mediterránea

Un paisaje idílico de verano: campiña verde, pueblos de pescadores y playas de arena blanca. No es el Mediterráneo, es la isla de Gotland y está en el mar Báltico.
E

n Gotland hay piedras gigantes moldeadas por las olas, hay caballos, ovejas y ponis. Está el mar, también hay rosas, orquídeas salvajes y bayas. Hay pescadores, casas de madera de color rojo y un hotel que es una fábrica. Hay una muralla medieval, un pueblo vikingo, playas con dunas, y de nuevo el mar.

Esta isla, la favorita de los suecos para veranear, se encuentra en medio del mar Báltico, 200 kilómetros al sur de Estocolmo. Junto con las islas de Fårö, Karlsöärna y Gotska Sandön, de menor tamaño, forman la provincia de Gotland, la menos poblada del país y la más grande. Un paisaje costero, salvaje y plano, solo roto por la verticalidad de las formaciones calcáreas que se elevan por todo su litoral. La luz del verano despierta a estas islas, que se liberan del ‘filtro vintage’ de blancos, grises y azules del invierno nórdico, y se llenan de turistas que acuden a disfrutar de la calma de sus playas bajo la suavidad del sol escandinavo.

‘Raukar’ en la isla de Fårö
La escritora sueca de novela negra Mari Jungstedt ambienta sus famosas historias de misterio en la isla de Gotland.
Foto: jan mellstrom/unsplash.com

Entre caballeros y princesas

Todos los veranos, Visby celebra una semana medieval, un encuentro donde los puestos tradicionales de artesanía y gastronomía se suceden junto a fachadas decoradas con banderas y estandartes nobiliarios. Talleres de runas, clases de danzas medievales, teatro callejero y trovadores ocupan su casco antiguo.

Gotland sorprende por sus espacios aislados y solitarios que incitan a un ‘detox digital’. Se puede conducir kilómetros sin cruzarse con otro vehículo. Las playas desiertas se suceden entre bosques de pinos, iglesias encaladas, molinos de viento y pequeños pueblos de pescadores o agricultores. Casi la mitad de sus 60.000 habitantes, viven alrededor de Visby, la mayor ciudad de la isla y su zona más ajetreada. Una antigua ciudad portuaria, Patrimonio de la Unesco, que cuenta con las murallas medievales mejor conservadas de Escandinavia. Calles adoquinadas, fortalezas e iglesias del siglo XII como decorado de una gran oferta gastronómica – la trufa de Borgoña es la delicatesen de la zona- y ocio a pie de playa en hoteles de diseño como Djupvik.

Fuera del núcleo de Visby las construcciones de la isla se dividen entre tradicionales granjas familiares donde conviven pilas de heno amontonado junto a caballos que pastan en libertad -y recuerdan que Gotland fue escenario de la serie Pippi Calzaslargas- hasta casitas de pescadores, pintadas en colores primarios, con su propio taller de pescado ahumado. Tanto unas como otras ofrecen alojamiento durante los meses estivales.

Caballo al lado del mar en Gotland
En Fårö puedes alojarte en el viejo molino Stora Gåsemora y contemplar su mejor puesta de sol en Långhammarshammaren.

Con menos de 600 habitantes, la pequeña isla de Fårö cuenta con algunas de las mejores playas de arena blanca. La más deseada es la de Norsta Auren con interminables dunas barridas por el viento. La isla es conocida por estar llena de los colosales raukar, unas columnas naturales de piedra caliza que llegan a medir hasta 15 metros y le otorgan una belleza inquietante y desnuda. Una imagen que quedó plasmada en la obra del cineasta Ingmar Bergman, que vivió en Fårö sus últimos 30 años, y que tiene su propio museo en la isla.

Hotel Furillen en Gotland
Fabriken Furillen está abierto todo el año y todo lo que está en el hotel se puede comprar.
Foto: Hotel Fabriken Furillen

El diseño minimalista y funcional nórdico también está presente en Gotland. En la península de Furillen se encuentra Fabriken Furillen, un hotel, en el que se mezclan aislamiento y lujo, dentro de una antigua fábrica de piedra caliza. En Fårö, la fortaleza de Fårösund, una fortificación de la época de la guerra de Crimea, ha sido transformada también en hotel de diseño. Es contraste a estas nuevas construcciones está el pueblo de Tofta que conserva la memoria del pasado vikingo de la isla durante el siglo X.

En Suecia funciona el código ‘allemansrätten’ que dicta que todas las personas tienen derecho a la naturaleza y pueden transitar y pernoctar temporalmente en terrenos abiertos. Un concepto poético y a la vez civilizado que se vive plenamente en las tres reservas naturales, Ekstakusten, Närsholmen y Lergravsviken, y en el resto de islas como Gotska Sandön, la más remota del mar Báltico, que en la actualidad permanece deshabitada. La mayoría de los caminos y calles en las islas no tienen nombres, simplemente invitan a ser recorridos a pie, a caballo o en bicicleta. La libertad del espacio y la certeza de estar en ninguna parte, es el verano mediterráneo de Gotland.

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