>>>La Habana se calienta

La Habana se calienta

Se habla de deshielo, pero los mojitos se sirven bien fresquitos. La vida en La Habana continúa fluyendo al ritmo del son cubano y tenemos 48 horas para contagiártelo.
Muchos temen que cambie, pero ella va abriéndose poco a poco sin perder su esencia. A nosotros nos atrae igual que antes, o incluso más. Y no somos los únicos. De enero a julio el número de visitantes internacionales ha aumentado (el Papa incluido) ¿Qué tiene esta isla que conquista a todo aquel que pone un pie en ella?
Nuestro recorrido comienza en el Capitolio. Fue construido en los años 20, tomando el de Washington como inspiración, pero superándolo en tamaño y ornamentación. Su majestuosidad en plena Habana Vieja le convirtió en uno de los símbolos de la ciudad, incluso después de la revolución de los barbudos. Está rodeado de casas coloniales, con elegantes balcones y descascarilladas fachadas, que en su día fueron de colores intensos. Los coches de los años 50 y los coco taxi aparcados en los alrededores completan un paisaje sacado de otra época. Esta visión de glamour decadente nos acompañará durante todo nuestro paseo por la Habana Vieja.

Los cócteles de Hemingway

“Mi mojito en La Bodeguita (del Medio) y mi daiquiri en el Floridita” escribió Hemingway en las paredes de la primera. Son los más conocidos, pero El Atelier, en la azotea del hotel Meliá Cohíba y el Museo del Ron Havana Club también tienen buenos cócteles. ¿Quién quiere un mojito?

Pasada la Plaza de Armas y su mercadillo de libros de segunda mano, en el número 207 de la calle Mercaderes hay un Paladar (restaurante de particulares) donde disfrutar de la comida criolla en un ambiente familiar. Por esta zona encontrarás nuevos negocios, tiendas de tatuajes y una Habana con la cara lavada. Compruébalo en Café Bohemia, con una carta de lo más moderna en plena Plaza Vieja. Aquí también encontrarás la Fototeca de Cuba, un espacio dedicado a la fotografía que bien merece una visita.
Lo antiguo y lo nuevo conviven en La Habana, pero los clásicos son los clásicos, y no puedes marcharte sin recorrer la Calle Obispo, un bulevar lleno de gente, tiendas y galerías de arte, con lugares emblemáticos como el Hotel Ambos Mundos o La Floridita. El mojito en La Bodeguita del Medio es casi obligatorio, y sabe mejor acompañado de un buen habano. Puedes comprarlo en la Real Fábrica de Tabacos Partagás, cerca del Capitolio.
Tampoco puedes irte sin pasear por el Malecón. Recórrelo temprano en tu segundo día, pero no te entretengas, porque las mañanas de domingo el Callejón Hamel es una fiesta. La música afrocubana suena en directo entre los coloridos murales del artista cubano Salvador. Otro lugar para disfrutar del arte en la isla es la Fábrica de Arte Urbano, en el Nuevo Vedado. Una antigua fábrica de aceite reconvertida en un proyecto cultural con galerías para conciertos, performances y exposiciones.
Artistas, esta vez gastronómicos, encontrarás en el paladar La Guarida. Está en un antiguo palacete, donde se filmó la película ‘Fresa y Chocolate’. Poco después, abrió este paladar que se ha convertido en el favorito de las ‘celebrities’. Han degustado su comida tradicional Jack Nicholson, Naomi Campbell y Pedro Almodóvar, entre otros.
El broche final a un fin de semana zumbón serán unos mojitos en el Tropicana, un “paraíso bajo las estrellas”. Los coloridos espectáculos y la música en directo harán que termines de contagiarte del son cubano y cantes a pleno pulmón ‘Guajira Guantanamera’.

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