>>>La felicidad suprema está en Penang
Foto: Tourism Malaysia

La felicidad suprema está en Penang

Es conocida por sus templos religiosos, pero hay que visitarla por su ‘street art’. Grafitis, Budas y una sonrisa permanente te esperan en esta isla al noroeste de Malasia.
A

légrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora”. Es lo que parecen gritar las colinas que rodean el templo de Kek Lok Si. En realidad, lo único que se oye es el sonido del gong y los cánticos de los monjes, pero la frase de Buda resuena entre la espesa vegetación y las pagodas. ‘El templo de la felicidad suprema’, así es como se conoce a Kek Lok Si. Y las vistas ayudan. Situado sobre la Colina de las Grullas, a unos 30 minutos del centro de Penang, ofrece una de las mejores perspectivas de esta isla en el estrecho de Malacca, en Malasia.

Fue construido siguiendo los principios del ‘feng shui’ y presume de ser el templo budista más grande del sudeste asiático. 10.000 estatuillas de Buda en alabastro y bronce decoran la pagoda principal, que domina las vistas desde lo alto. Simboliza la unidad entre las principales ramas del budismo y lo hace a través de la arquitectura, con una base octogonal china, una hilera central tailandesa y una corona birmana en perfecta armonía.

Kek Lok Si
En lo alto de Kek Lok Si se encuentra una estatua de más de 30 metros de alto de Kuan Yin, la diosa de la misericordia.

Pero el mix de culturas no se queda solo en Kek Lok Si. La fusión es casi inevitable en esta isla de mezquitas, Budas y edificios coloniales. En su momento fue uno de los puertos más importantes del estrecho de Malacca y por sus calles paseaban comerciantes chinos, árabes, indios, indonesios, europeos… En Penang cabe el mundo entero, y el mejor ejemplo es la calle Jalan Masjid Kapitan Keling, en su capital, George Town. En ella conviven el templo chino de la diosa de la misericordia, la iglesia anglicana de San Jorge, un templo hindú y la mezquita Kapitan Keling. No muy lejos de allí se encuentra el único templo birmano fuera de Birmania y el Wat Chayamangkalaram, un templo tailandés famoso por su Buda reclinado de 33 metros de largo.
 

En George Town se mezclan los templos religiosos con los rascacielos y los centros comerciales con las tiendas de artesanía. Un paseo por sus barrios es un viaje en el tiempo que comienza en los pueblos flotantes donde se establecieron los primeros inmigrantes chinos, continúa por las coloridas calles de Little India y acaba en una plataforma transparente en el piso 68 de la torre de Komtar, la más alta de la isla. La Unesco reconoció en 2008 a George Town como ciudad Patrimonio de la Humanidad por su “particular patrimonio multicultural”, producto de más de 500 años de intercambio entre Oriente y Occidente. Solo en este paisaje urbano donde la fusión y los contrastes son la norma podía surgir el mejor arte callejero.

Chew Jetty
Los primeros inmigrantes chinos se establecieron por clanes (‘jetties’) en una especie de pueblos de madera construidos sobre el agua. Hoy sobreviven menos de una decena, entre los que destaca Chew Jetty.

El ‘street art’ no entiende de religiones. Todos, turistas y locales, son igual de devotos de los grafitis que adornan las paredes de la ciudad. Algunos utilizan elementos cotidianos, como columpios, motos y sillas, y se vuelven murales en tres dimensiones. Es el caso de los dibujos del artista lituano Ernest Zacharevic, que comenzó a utilizar la calle como lienzo en 2012, gracias a una iniciativa del festival de George Town. Dos años antes, Tang Mun Kian, Reggie Lee y otros artistas malayos habían comenzado a llenar la ciudad con sus viñetas hechas de alambre en el proyecto ‘Marking George Town’. Hasta la fecha se han instalado 52 de estas originales esculturas, que retratan de forma divertida la cultura de Penang. Otros personajes se han sumado a la galería de arte en que se han convertido las calles de la isla, como el gato Skippy, del proyecto 101 Lost Kittens, o los creados por los artistas invitados de Urban Xchange. Todas ellas se pueden visitar siguiendo el mapa que facilita la Oficina de Turismo.

Calle de Penang
El proyecto ‘Marking George Town’ caricaturiza la vida cotidiana y la historia de Penang.
Foto: Aaron Lee/Unsplash.com

El arte callejero también sigue las enseñanzas ‘carpe diem’ de Buda. Los grafitis pueden no estar mañana. Nunca sabes cuándo pueden desaparecer, como los niños en barca de Ernest Zacharevic, que empiezan a borrarse de las casas flotantes de Chew Jetty. Por eso, no hay mejor día para viajar a Penang que hoy mismo. Allí te espera la felicidad suprema, ya sea en forma de mural callejero o de pagoda en el templo de Kek Lok Si.

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