>>>La cuna australiana del ‘boho-chic’
Foto: emmettanderson via Foter.com / CC BY-NC copia

La cuna australiana del ‘boho-chic’

Más que un pueblecito, Byron Bay es una filosofía de vida. Jóvenes surferos y granjeros ecológicos alternan con artistas y artesanos en cafés chic y restaurantes ‘healthy’. Y no, no es postureo.
B

ienvenido a Byron Bay. Alégrate. Ve más despacio. Relájate”. Las instrucciones del cartel que recibe a los visitantes de este pueblo de la costa este de Australia no pueden ser más sencillas. Y resumen su espíritu a la perfección. Aquí la vida discurre sin prisa entre cafeterías cool, comida deliciosamente saludable, música callejera y tablas de surf. La filosofía de los hippies que en los 60 llegaron a bordo de sus furgonetas Volkswagen y el mítico festival Aquarius (1973), celebrado en la vecina localidad de Nimbin, situaron a Byron Bay en el mapa bohemio. Hoy continúa siendo una oda al hedonismo.

Fotos de Bob Marley, Led Zeppelin y Janis Joplin decoran las paredes de bares y cafés que anuncian ‘smoothies’ y ‘brunch’ veganos. En sus terrazas se broncean jóvenes desprovistos de zapatos que combinan los estilos surfer e ibicenco con complementos chic de portada de revista. De fondo siempre suena un grupo tocando en directo. Para solaz de los ‘foodies’, aquí hay mucha variedad, aunque predomina lo orgánico, lo ecológico y lo ‘healthy’. El culto al cuerpo en Byron Bay es sagrado. Por eso está tan de moda The Farm, una granja con restaurante y panadería propios donde, además de degustar los platos cocinados con productos orgánicos locales, se puede conocer a los animales.

Festival de surf en las playas de Byron Bay.
Los habitantes de Byron Bay presumen de no tener restaurantes de comida rápida.
Foto: Hongsik park / Flickr c

El artista de la playa

Craig A.Gascoigne, conocido como ‘spiralman’, es muy popular en Byron Bay. Con un rastrillo, mucha paciencia y creatividad dibuja sobre la arena de la playa formas geométricas que considera “imágenes curativas de amor”. Es uno de los artistas dedicados a la arena más reputados del mundo y su lienzo son las playas de Byron Bay.

Los mercados de Byron Bay son famosos en kilómetros a la redonda por sus productos artesanales y ecológicos y por la música y la comida que los acompañan. Los jueves se celebra el de los granjeros, y estos llevan a las calles de la ciudad sus productos ecológicos. En el de los domingos se pueden comprar desde joyas hechas a mano hasta masajes, aunque el momento en que se lucen los artesanos locales es el sábado por la noche.

 

Algunos de ellos, como la marca de joyería y ropa Spell & The Gipsy, han ganado tanta fama que se han convertido en marcas internacionales con facturaciones millonarias. Sus looks boho-chic que mezclan aires hippies y folk se inspiran, de hecho, en las calles de Byron Bay.

 

Dibujo de Gascoigne en una playa de Byron Bay
Craig A.Gascoigne lleva quince años adornando las playas del mundo con sus diseños.
Foto: GRIGORIS SIAMIDIS / Shutterstock.com

Por ellas desfila un crisol de culturas y formas de vida: surfistas, pintores, escritores, cineastas, artesanos, agricultores, diseñadores de moda, fotógrafos… Por algo es uno de los núcleos con mayor número de artistas y artesanos residentes en Australia. La vida cultural de esta localidad puede ser la envidia de cualquier capital europea. “Siempre está pasando algo emocionante en la puerta de casa: cine, música, un mercado…”, asegura Craig Parry. Su galería de fotos en la calle Fletcher forma parte del tejido cultural de la localidad. Su programación es apabullante: además de festivales de escritores, de ‘streetfood’, de surf o de cine, en Byron Bay se celebran varios festivales de música. Los más potentes son Splendour in the Grass y Bluesfest, que en su edición de 2017 contó con voces del nivel de Patty Smith o Carlos Santana.

En la arena de Byron Bay compiten por un hueco las esterillas de yoga y las tablas de surf, aunque en las playas de The Pass, Wategos y Little Wategos ganan los aficionados a las olas. En otros lugares, como el parque marino de Cabo Byron, que se puede recorrer en kayak, predomina el buceo.

Pos si hacen falta más razones para visitarlo, la temperatura media es de 20 grados y el sol brilla todos los días. No es que siempre sea verano, es que en Byron Bay parece que los 365 días sean vacaciones.

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