>>>La carrera del Polo Norte
Foto: North Pole Marathon / Copyright, North Pole Marathon

La carrera del Polo Norte

A 30 grados bajo cero hasta el sudor se congela. La Maratón del Polo Norte, la carrera más septentrional del mundo, no se lo pone fácil a los ‘runners’.
A
l fin el Polo! El premio de tres siglos, mi sueño y ambición durante 23 años. Mío al fin…” Fue lo que escribió en su diario de viaje el explorador estadounidense Robert Peary, quién se obsesionó con ser el primer hombre en pisar el Polo Norte, el congelador del planeta. Su hazaña, cumplida supuestamente en 1909, se vio enturbiada por su archienemigo Frederick Cook, que afirmó haberlo conseguido un año antes. Alcanzar los 90º latitud norte sigue siendo hoy el objetivo de la Maratón del Polo Norte, la carrera más fría del mundo. La primera se produjo en 2002, cuando Richard Donovan, actual director de la carrera, cubrió la distancia en solitario. 42,195 kilómetros disputados sobre agua congelada, con una corteza de hielo que alcanza metro y medio de grosor y que se desplaza a una velocidad de doce kilómetros al día. Es lo único que separa a los corredores de los 4.000 metros de profundidad del océano Ártico. “Lo bueno, afirma Donovan, es que “no hay que preocuparse por el trafico”.
El récord lo tiene el irlandés Thomas Maguire, quien completó la carrera en 3 horas, 36 minutos y 10 segundos.
Foto: North Pole Marathon / Copyright, North Pole Marathon

Ese frío objeto de deseo

Desde hace años, cinco países son los que se disputan la posesión de las inmensas riquezas del Ártico. Estados Unidos con Alaska, Dinamarca a través de Groenlandia, Noruega, Rusia y Canadá.

La aventura (y aclimatación) comienza en abril en el archipiélago de Svalbard (Noruega), cuya población de osos supera a la de personas. Si la climatología acompaña, los ‘runners’ vuelan en un Antonov ruso hasta una de las zonas más remotas del mundo, la base polar Barneo, que se construye por un periodo de tres semanas cerca del Polo Norte geográfico. Solo media docena de tiendas de campaña dan otro color a la resplandeciente llanura blanca. Desde que los corredores ponen un pie en el hielo toca encomendarse al dios del ‘buen tiempo’ para que de comienzo. Y puede ser en cualquier momento, la luz diurna permanece 24 horas en esta época del año.
“Es una carrera solo para los que tienen agallas”, reconoce Donovan. Lo que no impide que atraiga a todo tipo de valientes. Desde atletas y corredores de ultramaratón hasta una abuela de 66 años de Gales.
Generalmente, la preparación física lleva de 15 a 20 semanas.
Foto: North Pole Marathon / Copyright, North Pole Marathon

El lugar mas solitario sobre el hielo

Es el llamado Polo Norte de Inaccesibilidad, el lugar más difícil de alcanzar. Se sitúa en el centro del Océano Ártico y representa el punto más alejado de cualquier trozo de tierra, a unos 450 kilómetros del Polo Norte geográfico. Una expedición británica tiene previsto alcanzarlo en 2016.

Cuarenta y tres participantes de todos los continentes y veintiún países estuvieron representados en la maratón de 2015, en la que se registró una sensación térmica de -41ºC. El checo Petr Vabrousek conquistó el mar de hielo y se hizo con el triunfo en cuatro horas, 22 minutos y 24 segundos. Aquí el enemigo evidente es el frío extremo y la sensación térmica puede alcanzar los -60º C. Por eso, algunos corredores como el español Fernando González, optan por entrenar en el interior de plantas frigoríficas industriales. Irónicamente, el principal problema a tan baja temperatura es que el sudor se congela y se produce sofocación por exceso de ropa. Otro de los desafíos es el terreno, engañosamente llano y plagado de grietas, bloques de hielo amontonados y nieve blanda.
La inscripción para la maratón de 2017 ya está abierta. Su precio es de 13.800 €.
Foto: North Pole Marathon / Copyright, North Pole Marathon
“Nada es comparable a la experiencia surrealista de la Maratón del Polo Norte. Es una aventura que no tiene precio”, asegura Steven Seaton, corredor y editor de la revista Runner’s World Magazine. Tras llegar a la meta lo de menos es quien gana. El premio compartido por todos los corredores pasa por trasladarse en helicóptero al punto exacto más al norte del planeta, donde la brújula marca los codiciados 90º latitud norte. Allí se hacen una foto como prueba de su osadía, la que nunca pudieron tener Peary o Cook, y que confirma su conquista del Polo Norte.

Artículos relacionados

El paraíso del surf africano

Más allá del exotismo, el surf descubre un nuevo Marruecos, más ‘hippie’ y amante del neopreno. 3.500 kilómetros de costa...

Río 2016 calienta motores

El evento deportivo del año aterriza en América del Sur por primera vez. La ciudad brasileña se prepara para encender...

Surfea sin olas

En el deporte extremo que te proponemos no te harán falta. Ni siquiera necesitas estar cerca del mar. Bienvenido a...

Alemania sobre ruedas

“El segundo es el primero de los perdedores”, decía Ayrton Senna. Y Alemania se lo toma al pie de la...