>>>La batalla que inspiró Mordor

La batalla que inspiró Mordor

El 1 de julio de 1916 murieron más soldados que cualquier otro día de la Primera Guerra Mundial. Así comenzó la batalla del Somme.
Hasta la Primera Guerra Mundial no comenzó el siglo XX. Fue la primera Guerra Total de la historia, la que destruyó la ingenuidad y el romanticismo de las sociedades europeas. Los países participantes implicaron su economía y a toda la sociedad en la contienda, en la que se utilizó por vez primera a la aviación, los carros de combate, las minas y las ametralladoras contra millones de personas. Y la batalla del Somme fue una de las mayores masacres sufridas entre las filas británicas, australianas y canadienses.
Se han recreado las trincheras donde los soldados esperaban durante días o meses la orden de atacar.

El mal absoluto de Tolkien

El autor de ‘El señor de los anillos’, J.R.R. Tolkien, fue uno de los jóvenes reclutas británicos que participó en la batalla. Para el recién graduado en Oxford, no hubo peor horror que el que vivió allí, y que le inspiró para escribir sobre Mordor, el hogar del mal.

En el tercer año de la guerra, los aliados lanzaron una ofensiva contra los alemanes al norte de Francia con el objetivo de obtener una clara victoria que decidiera la guerra a su favor. Convencidos de que los bombardeos aéreos que castigaron las trincheras alemanas durante tres días habían minado su artillería, miles de soldados se acercaron a pie a las filas enemigas. 20.000 murieron frente al fuego de las ametralladoras alemanas en tan solo seis minutos. Un millón pereció en los 141 días que duró la batalla. Un personaje de ‘Suave es la noche’, de John Scott Fitzgerald, uno de los escritores que mejor retrató el desencanto de la ‘Generación Perdida’, describió así el momento: “Todo mi hermoso mundo, delicioso y seguro, saltó por los aires aquí”.
Los escenarios donde se desarrolló esta batalla en la región de Picardía, al norte de Francia, no son tan conocidos como las playas del Desembarco en Normandía ni como Verdún, otra sangrienta batalla con un millón de bajas francesas y alemanas. El centenario de la batalla del Somme puede ser una buena fecha para descubrir esta zona, en la que aun hoy siguen apareciendo armas y desenterrándose cuerpos. Los cadáveres de los soldados nunca fueron trasladados, y en la zona se pueden encontrar casi 500 cementerios militares.
Aun son visibles las huellas de los obuses que los aliados lanzaron los primeros días de la batalla del Somme.
La memoria de la batalla se mantiene, convertida en piedra, en el memorial franco-británico de Thiepval, en el Memorial sudafricano y neozelandés en Longueval, en la torre de Ulster, también en Thiepval, o en la capilla memorial de Rancourt. La tierra misma tampoco ha olvidado la batalla y en los bosques de la zona siguen visibles, aunque cubiertas de hierba, las cicatrices causadas por los obuses. La más espectacular es el agujero de 80 metros de profundidad conocido como cráter Lochnagar, junto a la población de La Boisselle, causado por la explosión de una mina con 25 toneladas de amonal.
La ciudad de Thiepval, donde se encuentra uno de los cementerios más conocidos, fue totalmente destruida por los bombardeos aliados.
Dos son los museos dedicados a este enfrentamiento en la zona, el Museo Somme 1916, en Albert, y el Museo Historial de la Grande Guerre, en Péronne. En ambos se puede encontrar la imagen de una amapola, símbolo de todas las víctimas de las guerras desde 1914. También están presentes en el resto de memoriales y cementerios que forman el llamado Circuito del Recuerdo, el recorrido por los lugares de las poblaciones de Albert, Perrone, Thiepval, Maricourt, Longueval o La Boisselle donde la juventud de Europa perdió la ingenuidad.

Artículos relacionados

En bici a los años 30

Sabe a vino, suena Edith Piaf y el viento del sur nos da en la cara. Estamos en Francia, eso...

El eterno guardián del puerto

Atrás quedaron las guerras, los asedios y las hazañas bélicas, pero el viejo San Juan de Puerto Rico no solo...

La nueva cara del Ritz

El mítico hotel Ritz de París reabre al público fiel a la obsesión por los detalles de su fundador, César...

Sarlat ‘gourmet’: directo al hígado

La capital del Périgord negro francés se visita con gula. Joyas gastronómicas como su ‘foie-gras’ de oca atraen cada año...