>>>Japón se vuelve rosa con el ‘sakura’

Japón se vuelve rosa con el ‘sakura’

Con la llegada de la primavera, Japón se convierte en una enorme nube de color pastel. Y parece que de tanto que los miran, los árboles se sonrojan.
H

e contemplado los cerezos en flor, he dormido en su regazo, ese ha sido mi placer”. Lo escribió el poeta nipón Yosa Buson y la mayoría de japoneses estaría de acuerdo con él, ya que más del 60% acude cada primavera a su cita con los cerezos. Es el llamado ‘hanami’, que se traduce como “ver o contemplar flores”. En este caso, la flor del cerezo: ‘sakura’. Se calcula que en Japón hay más de 600 tipos. La más popular es la ‘somei-yoshino’, una variedad rosácea de cinco pétalos.

La contemplación de la flor del cerezo se remonta al periodo Nara (años 710-794). La élite se reunía bajo los cerezos y recitaban poemas sobre su fugaz belleza. En los inicios del periodo Edo (1603-1868) los samuráis se sumaron a esta costumbre y fue extendiéndose al resto de la sociedad.

Hanami en el río Meguro, Tokio.
El canal a lo largo del río Meguro-gawa es uno de los lugares preferidos de los tokiotas para contemplar los cerezos en flor, que se extienden casi cuatro kilómetros.

Vigilando a los cerezos

Los cerezos se abren primero en las regiones del sur de Japón, cuyos inviernos son más cálidos. En Okinawa, por ejemplo, se dejan ver a partir de enero. Dependiendo de las temperaturas y de las distintas regiones, la temporada puede prolongarse hasta el mes de mayo, como ocurre en Hokkaido, al norte de Japón.

Entre los últimos días de marzo y los primeros de abril, se produce la floración del ‘sakura’, pero la expectación comienza antes: desde finales de enero, los partes meteorológicos de todos los medios de comunicación publican mapas que informan, prácticamente minuto a minuto, sobre las previsiones de la floración en todas las regiones del país. La web de la Asociación Metereológica de Japón dispone de mapas con las fechas estimadas de floración (por zonas) y actualiza sus predicciones semanalmente.

 

El ‘sakura’ marca el inicio de la primavera, pero sobre todo es una metáfora para los japoneses: representa la belleza de lo efímero y la fragilidad de la vida. La explosión rosa no dura más de diez días, pero se exprimen al máximo. Los jardines de las ciudades se llenan de multitud de admiradores que disfrutan de un picnic rodeados de flores. Es una actividad en grupo: se reúnen parejas, amigos o compañeros de trabajo. Incluso las empresas envían a algún empleado antes para que reserve el sitio. Pasean, se quitan los zapatos, comen y beben durante todo el día. Después la fiesta continúa por la noche, cantando bajo los cerezos iluminados.

Cerezo llorón del parque Maruyama, Kioto.
El cerezo llorón del parque Maruyama (Kioto) tiene unos 80 años y mide 12 metros de alto.

El ‘hanami’ puede celebrarse en casi cualquier rincón de Japón, pero hay espacios que ya son clásicos. El árbol más visitado de Kioto se encuentra en el parque Maruyama, aunque muchos se decantan por el Monte Yoshino, en Nara, con más de 30.000 cerezos que cubren la montaña. En Tokio, el parque Ueno es perfecto para impacientes porque sus cerezos florecen un par de días antes que en otros lugares. El foso de Chidorigafuchi, en el parque Kitanomaru, permite asistir al espectáculo desde una barca en el lago mientras que el parque Shinjuku Gyoen tiene más de 1.000 cerezos de distintas variedades. Cerca se encuentran los grandes almacenes Takashimaya. En ellos se puede comprar platos específicamente diseñados para el ‘hanami’. Un dulce típico es el ‘dango’ de tres colores, conocido como ‘hanami dango’.

El ‘hanami’ es todo un evento, pero para disfrutarlo hay que estar bien prevenidos. Un corresponsal del tiempo debe acudir días antes al templo Yasukuni de Tokio. Sus cerezos marcan el inicio del ‘sakura’. Comunica hora tras hora el avance del florecimiento. Cualquier novedad se convertirá en el titular principal de todos los medios de comunicación. Entonces las flores aparecerán y desaparecerán. Y como la belleza es efímera, todos querrán atraparla.

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