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Islas Cook, el edén con conciencia

Existe un lugar en el mundo, muy parecido al paraíso, donde los turistas bucean en la mayor reserva marina del mundo y el océano es más importante que el dinero.
C

asi dos millones de kilómetros cuadrados -la extensión de México- es lo que ocupa Marae Moana, la zona protegida más grande de todos los mares. Y dispersas por ese santuario ecológico se encuentran las Islas Cook, formando un remoto archipiélago de la Polinesia compuesto por 15 islas paradisiacas. Marae Moana significa en maorí “santuario en el océano”. ‘Kia orana’ es el saludo local, y, además de ‘hola’, quiere decir “que puedas vivir una larga y satisfactoria vida”. Ese es precisamente el objetivo de este parque natural: que el océano, las islas y sus habitantes disfruten de una salud duradera.

Las Islas Cook se dividen en dos grupos, separados entre ellos por más de mil kilómetros. Al norte, seis atolones llanos y áridos, prácticamente inexplorados, entre otras cosas, por su difícil acceso, a los que la electricidad y el agua caliente llegan solo durante unas pocas horas al día. Penrhyn es la isla más septentrional del grupo –a cuatro horas de vuelo de Rarotonga, la isla principal – y también el atolón más grande, con una laguna interior de 233 kilómetros cuadrados, una de las más grandes del Pacífico Sur. El atolón de Manihiki es célebre por la producción de perlas negras y Pukapuka por tener su propia lengua.

Atardecer en Rarotonga
Menos del 1% de todo el territorio de las Islas Cook es tierra firme.

El largo viaje merece la pena

Las Islas Cook se encuentran en pleno Pacífico Sur, entre Nueva Zelanda y Hawái. Los vuelos que llegan a Rarotonga salen desde Auckland (Nueva Zelanda), Sídney (Australia), Los Ángeles (EE.UU.) y Tahití (Polinesia Francesa).

Al sur se encuentran nueve islas más fértiles y con mayor altura, incluidas las dos con mayor volumen de turismo: la mayor isla y más poblada, Rarotonga, y Aitutaki. Rarotonga es un volcán y en él aterrizan todos los viajeros, que son cálidamente recibidos con música de ukeleles. Basta con recorrer los 32 kilómetros de su única carretera para bordear toda la isla por la costa. Isla que presume de no contar con “semáforos ni McDonald’s ni edificios más altos que un cocotero”. Si se quiere ‘descansar’ del snorkel, el surf y los paseos por la playa, se puede hacer un trekking por el interior y subir al pico Te Rua Manga (The Needle). Con 413 metros es el punto más alto de las islas.

 

Aitutaki, a 45 minutos de vuelo de Rarotonga, es el único atolón entre las seis islas del grupo meridional y uno de los destinos más célebres para bodas y lunas de miel. Su laguna, rodeada por 13 islas coralinas (mutus), tiene solo entre uno y tres metros de profundidad, lo que hace que irradie un intensísimo color turquesa. Un lugar perfecto desde el que apreciarlo es la playa del mutu Tapuaetai, también conocido como One Foot Island.

Pico Te Rua Manga (The Needle)
Las quince pequeñas islas tienen un área combinada de 236 km².

Lejos de la fiebre turística que arrastra otros destinos, que acaban muriendo de éxito, las Islas Cook han querido preservar su mejor baza, la naturaleza, y por eso han creado Marae Moana. El proyecto surgió en 2012 con el objetivo de convertirlas en el destino más limpio y ecológico del mundo. A partir de 2018 el mar estará protegido -dependiendo de la zona- de la pesca comercial, las explotaciones mineras y de hidrocarburos, y las grandes obras. Se trata también de una de las mayores iniciativas de conservación de la Tierra, que abarca el 10% de la superficie del océano. Cualquiera que visite las Cook, inevitablemente, recurrirá a la manida frase del ‘paraíso en la Tierra’. Y así seguirá siendo, por suerte, durante muchos años.

 

Cena romántica en el Pacific Resort Aitutaki
El Pacific Resort Aitutaki acumula más de una veintena de premios World Travel Awards, incluido el de mejor resort de las Islas Cook (2017).
Foto: Pacific Resort Aitutaki

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