>>>Imperturbable Comporta

Imperturbable Comporta

La han comparado con Ibiza, St. Tropez, los Hamptons e incluso con el Marrakech de Yves St. Laurent en los 60. Nada es verdad. Comporta es diferente a todos los sitios de playa, precisamente porque no lo parece.
A

Herdade da Comporta se viene a perder el tiempo, no hay mucho que hacer, y ahí reside su punto fuerte. Christian Louboutin, con casa en esta gigantesca hacienda portuguesa situada a solo una hora de Lisboa, reconoce que siente debilidad por el Alentejo, región que la enmarca, y su costa. “Hay algo mágico en este paisaje, tan salvaje y hermoso. Donde quiera que vayas te da la sensación de volver a la Edad Media”.

En contraposición al vertical y hacinado Mediterráneo, el espacioso Atlántico se presenta como una alternativa cada vez más glamurosa y atractiva. En la costa de Comporta han encontrado refugio, además de Louboutin, Rania de Jordania, los Grimaldi, la actriz Kristin Scott Thomas, Sarkozy y Carla Bruni. Estas visitas vip, muchas con casa propia, han convertido a esta aldea en un secreto a voces como nuevo paraíso eco-chic.

Praia da Comporta, Comporta
Detrás de la Praia da Comporta hay una duna natural protegida y los primeros resorts ecológicos están al menos diez minutos andando.

La arquitectura de los arrozales

Las restricciones de planificación urbanística han sido una ventaja para mantener intacto el paisaje. Propiedades y alojamientos como 3 Bicas y Sublime Comporta, conservan el estilo único de las casas originales. Espacios abiertos con decoración boho-casual, pocos muebles y paredes de cristal para disfrutar del paisaje.

El nombre de Comporta significa “puerta que retiene el agua”, lo que cobra sentido al llegar, cuando descubrimos los canales que invaden los inmensos campos de arroz, los más grandes de Portugal. Antes de eso, hay que transitar por la ruta del Alentejo. Pueblos sacudidos por un sol implacable que dormitan entre viñedos y polvo. Entre el final de esta ruta y el principio del Océano, está la península de Troia, 100 kilómetros al sur de Lisboa. Es ahí donde se ubica Herdade da Comporta. Con una superficie de 12.500 hectáreas entre el estuario del río Sado y el mar, que comprende siete aldeas: Pego, Carvalhal, Brejos, Torre, Possanco, Carrasqueira y Comporta.

 

La finca está muy cuidada porque la mayor parte se encuentra dentro de la reserva natural del estuario del río Sado. Campos cubiertos de pinos, flores silvestres y arrozales que se mantienen verdes todo el año. Los escasos alojamientos consisten en cabañas sin pretensiones, de poca altura, con techos de paja y vigas. Proyectos como las Casas na Areia, donde el lugar de suelo hay arena o Cocoon Lodges, cubos de madera escondidos entre los pinares, se integran en perfectamente en la naturaleza y constatan que el lujo aquí no es evidente. El artista Jason Martin, vecino de Louboutin, vive en Comporta porque considera que “es último Salvaje Oeste de Europa”.

Casas na Areia, Comporta
Sin vallas, ni asfalto, ni cemento. En Casas na Areia los caminos de arena conducen de una cabaña a la siguiente entre los pinares.
Foto: Casasnaareia by the architecture photographer Nelson Garrido

“Cuidado con el cilantro”

Este aviso lo dan en cualquiera de los cinco restaurantes de la hacienda Herdade da Comporta: Museu do Arroz, Comporta Café, Ilha do Arroz, dos Pescadores y SAL. Ensalada de tomate y cebolla dulce, almejas con perejil y muchas ollas humeantes de arroz con marisco y aroma de cilantro, por supuesto. Gastronomía portuguesa nacida en el mar.

Los días pasan sin prisa, y se organizan en torno a la playa. Los más valientes se lanzan a hacer surf, las frías aguas del Atlántico, a pesar de la bandera azul casi perpetua, suelen exigir neopreno. Otros, pasean en bicicleta entre los arrozales, montan a caballo o se dedican a avistar delfines en el estuario del Sado.

 

En verano sus 3.500 habitantes se duplican y las ancianas de la aldea se sientan en sillas de plástico mientras observan a los turistas aparcar sus BMW en las cunetas. En la misma carretera que lleva a las playas se amontonan los puestos improvisados de sandías, alcachofas y tomates. Eso sucede los domingos, pero entre semana vuelve la quietud. Doce kilómetros de playas para ser feliz. Las más bellas son la de Comporta, la de Pego y la de Carvalhal. Solo tres chiringuitos se encuentran en este vasto territorio de arena color vainilla. Uno de los más animados es Sal, en Praia do Pego. Allí pasan las tardes y sobrevuelan las palabras del escritor portugués Fernando Pessoa: “No hagas hoy lo que puedas dejar de hacer también mañana.”

Puerto de Carrasqueira, Alentejo
Los barcos amarrados a los palos del puerto de Carrasqueira sirvieron de decorado para una de las campaña de Louboutin.
Foto: ARoxoPT shutterstock.com

Una visita al puerto palafítico de Carrasqueira, una sobrecogedora imagen de palos y barcos colocados según el ritmo de las mareas, recuerda que antes de llegar todos, ya estaban aquí los pescadores, agricultores y fabricantes de sal.

 

Las cigüeñas y flamencos que circulan a lo largo del estuario despiden a los visitantes. Y cuando todos se van, Comporta permanece serena entre los arrozales, los tejados de paja y la sombra del Atlántico que llena de azul cobalto los bordes de sus tierras. Y así seguirá.

Artículos relacionados

Oporto adelanta el reloj

Ha nacido el Oporto ‘cool’. La ciudad con la ‘saudade’ más vetusta del mundo es también la que tiene el...

Portugal se consagra en el firmamento culinario

De 14 a 21 restaurantes distinguidos en un año. La Guía Michelin reconoce el imparable progreso de la gastronomía lusa....

Las nueve islas de la adrenalina

Famoso por los avistamientos de ballenas, el archipiélago de las Azores es un parque multiaventura en el que practicar deporte...

“Es la gente la que hace las ciudades”

Raquel Tavares, integrante de la nueva generación de fadistas, y Rodrigo Leâo, uno de los músicos portugueses más internacionales, nos...