>>>Ibiza y Formentera, pedaleos contra sus tópicos

Ibiza y Formentera, pedaleos contra sus tópicos

Además de ofrecer fiesta y calas idílicas dignas de Instagram, Ibiza y Formentera se presentan como el destino natural para los amantes del cicloturismo.
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ohn F. Kennedy decía que nada “era comparable al sencillo placer de montar en bicicleta”. Hemingway agregaba que era la mejor manera de conocer “los contornos”. Si además esos contornos son los de las Islas Baleares, el placer está garantizado. Las islas enamoran por “su asombrosa mezcla de civilizaciones, su fuerte influencia internacional y porque mantienen su propia cultura de manera autentica”. Lo dijo Michael Douglas, propietario de una finca en Mallorca durante más de 25 años. Aunque las rutas más interesantes para conocer la cultura balear sobre pedales no están en Mallorca, sino en las denominadas islas Pitiusas.

En Ibiza no todo es Pachá

Ibiza es un destino para jóvenes (y no tan jóvenes) con muchas ganas de fiesta, pero la que fuera paraíso de los hippies sesenteros ofrece, además, alternativas como el cicloturismo. Tan practicado por vecinos y visitantes que Turismo ha reconocido 21 rutas. Cada una detalla “las características del recorrido, su grado de dificultad y recomendaciones como distancia, altitud, longitud o desnivel”.

 

Cala San Vicent, Ibiza.
Ibiza dispone de rutas desde las calas del oeste hasta las de Sant Vicent o el valle de Morna.

En Menorca, Camí de Cavalls

Unos 185 kilómetros a través de 20 etapas es lo que ocupa el Camí de Cavalls, un sendero histórico que bordea la isla de Menorca. Se trata de un recorrido ideal para realizarlo en bicicleta y conocer el litoral de la isla, con parada en sus playas, pinares y acantilados.

Una iniciativa con rutas sencillas como la que une Santa Eulària des Riu con Santa Gertrudis. Aunque es ascendente en su mayor parte, su suelo asfaltado facilita el camino. La mezcla de costa y montaña, y vino con sobrasada, la hacen muy atractiva, tanto durante el recorrido como por los manjares de la pausa. Permite detenerse en el conjunto arquitectónico Puig de Missa, situado sobre una colina, y formado por una iglesia, un cementerio, dos museos –el Barrau y el Etnográfico– y edificaciones tradicionales.

 

 

También existen rutas solo para ciclistas experimentados, como la que bordea la isla por la costa, partiendo de Sant Antoni de Portmany. Durante este recorrido destacan los miradores que se alcanzan al hacer sus cinco ascensiones por caminos de piedras y bosque. Cuando el cansancio aprieta se puede recuperar fuerzas con un chapuzón en playas como Benirràs. Otras paradas obligatorias en este paseo son el manantial Broll de Buscastell y los acantilados de Na Xamena, paso previo a la subida hasta las aguas cristalinas de Caló de s’Illa. O el ascenso a Sant Joan, donde se alcanza el punto más alto, Puig d’en Teixidor, con 352 metros.

Molinos de La Mola, Formentera.
En Formentera, hay rutas que pasan por los siete molinos que aún perduran en la isla, como los de Sa Miranda o de La Mola.
Foto: Naeblys / Shutterstock.com

Existen rutas por la capital, como la que discurre por la zona fenicia-púnica, con entrada a los yacimientos arqueológicos. En total, más de una veintena de rutas, en las que el carácter montañoso, los frondosos bosques de pino y el agua de cada manantial marcan la fisionomía de una isla cuya belleza natural compite con sus noches de fiesta.

Playa cala Benirràs, Ibiza.
La cala de Benirràs combina el mar con las montañas de pinos que envuelven la cala, y en verano acoge la fiesta de los tambores.

Formentera más allá de aguas cristalinas

La isla tranquila apuesta, también, por la aventura y la adrenalina con más de una treintena de rutas en bicicleta. A su extensa red de carriles reservados se le suma un ‘circuito verde’, que discurre por zonas de gran belleza paisajística. Sus caminos permiten recorrer el pasado salinero de la isla partiendo de la playa de La Savina o seguir el camino de Sa Guia, repleto de arbustos, para después bañarse en playas como Ses Illetes. También se puede atravesar Porto-Salè, bordear la laguna Estany des Peix o transitar por entornos rurales, con paredes de piedra seca y casas típicas. Estas son algunas propuestas por Formentera, recorridos donde el ciclista no solo puede deleitarse con el verde y el azul de las vistas, sino conocer lugares de interés histórico como la Torre de la Gavina, una de las torres de vigilancia que quedan en la isla.

A fuerza de pedalear, tanto Ibiza como Formentera van desmontando tópicos y demuestran que, fiesta y calas aparte, son un destino idóneo para amantes de las dos ruedas. Sentir sobre el rostro el aire fresco de las islas descendiendo por rutas en mitad de la naturaleza es una tentación. Y si no, como decía el guitarrista Bob Weir, siempre queda el saber que las bicis “son tan buenas para ligar como las guitarras”.

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