>>>Hangzhou, la ciudad verde de China

Hangzhou, la ciudad verde de China

La capital de Zhejiang puede presumir –y presume– de ser la ciudad más sostenible del gigante asiático. Tiene motivos: sus parques y el lago del Oeste.
C
on una de las mayores redes de alquiler de bicicletas del mundo, repartidas por 2.700 puestos de recogida, Hangzhou demuestra su perfil de ciudad verde. Ese que que antepone los árboles a los rascacielos. Un esfuerzo que ha valido varios premios internacionales (entre ellos, un reconocimiento de la ONU) y la creación de espacios como el Museo de la Edificación Verde.
Uno de los mayores retos de Hangzhou para liderar la sostenibilidad es manejar el gran volumen de turistas que recibe, 100 millones al año. La gran mayoría, chinos. Algunas calles y zonas de la ciudad están protegidas, igual que los entornos naturales de los alrededores. Gracias a ello, y a su legado cultural, Hangzhou resiste al empuje desarrollista al que han sucumbido otras ciudades chinas. Tanto, que es conocida por el sobrenombre de “paraíso en la Tierra”.
La mejor época para visitar la ciudad es otoño.

Descubriendo el Oeste

Además de la bicicleta, la mejor forma de conocer el lago es en bote de madera. Cuando pases remando por debajo de alguno de sus puentes, puede que te encuentres con parejas de novios haciéndose fotos en el día de su boda. También es destino estrella para lunas de miel.

Marco Polo estaría muy de acuerdo con esa descripción. La suya no iba desencaminada: “la ciudad más espléndida del mundo”,  proclamó cuando visitó en el siglo XIII la que hoy es la capital de Zhejiang. Por aquel entonces, con un millón de habitantes, Hangzhou era una de las ciudades más pobladas del planeta. Su cifra actual (nueve millones) tampoco desmerece, pero es ampliamente superada por otras metrópolis cercanas. Valgan como ejemplo los 22 millones que tiene censados la capital del país, Pekín.
A menos de una hora en tren de Shanghái, en la orilla del río Qiantang, Hangzhou sigue siendo una de las metrópolis más importantes de la República de China. Su mayor reclamo es el lago del Oeste. En China hay más de una treintena de lagos con este mismo nombre, pero la mayoría se ‘bautizaron’ así en honor al de Hangzhou. Todo un oasis entre rascacielos. Con una superficie de más de seis kilómetros cuadrados, fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011. El lago no se concibió como tal hasta el siglo VIII, cuando se drenó un pantano cercano y se levantaron varias islas y pasos con la tierra sobrante. A partir de ahí, comenzó a estructurarse con sauces y pagodas a su alrededor.
Las afueras de Hangzhou están repletas de tierras de cultivo.
Foto: Zhao jian kang / Shutterstock.com

El oro verde

En Hangzhou se elabora uno de los tés verdes con mejor fama de China. Longjing tea se recolecta a mano, y es un producto tan preciado que se han llegado a pagar hasta 10.000 dólares por un kilo.

El lago del Oeste ha sido fuente de inspiración para poetas chinos. Su Dongpo lo comparó con una joven que realzaba su belleza gracias a un vestido. El escritor acabó siendo gobernador y construyó un puente con su nombre, Su. Corría el siglo XI. Casi mil años después, el lago del Oeste es uno de los circuitos estrella de Hangzhou para montar en bici. El principal transita por las colinas arboladas al sur del lago. Otras de las rutas sobre ruedas (y sin motor) más famosas de Hangzhou son las que transcurren por las plantaciones de té, el cultivo mayoritario de los alrededores de la ciudad. De hecho, otro de los valores por los que más se conoce a Hangzhou es su té. Verde, por supuesto.
La entrada a los jardines de la ciudad es gratuita.
Foto: faungg's photos via VisualHunt.com / CC BY-NC-SA

Artículos relacionados

Cuando Shanghái se enamoró de Nueva York

La megápolis china crece por momentos. Siempre vibrante, cada vez más moderna y, últimamente, hiperactiva. ¿Será cosa de la cafeína?

El embrujo (gastro) de Shanghái

Degustar una cesta de ‘xiao long bao’, las empanadillas al vapor rellenas de carne de cerdo, es un rito iniciático...

En bici a los años 30

Sabe a vino, suena Edith Piaf y el viento del sur nos da en la cara. Estamos en Francia, eso...

Destino al infierno

La depresión Danakil, en el Cuerno de África, es uno de los puntos más calientes del planeta. Con apenas 60.000...