>>>Gravedad cero en cero coma
Foto: Novespace / Air Zero G

Gravedad cero en cero coma

¿Quién no ha soñado con levitar en el vacío como un astronauta? Los viajeros más atrevidos lo hacen realidad a bordo de vuelos parabólicos. Ingravidez total sin salir de la atmósfera.
S
tephen Hawking ha sido uno de esos 1.000 turistas que cada año se convierten en astronautas por unos minutos. Lo disfrutó como nadie. Después de toda una vida dedicada al cosmos por fin pudo ‘visitarlo’. En realidad no viajó al espacio exterior, pero sí que pudo experimentar la sensación de flotar en el vacío como un auténtico viajero espacial. “Podría hacerlo una y otra vez. Espacio, allá voy”, comentaba con su genial sentido del humor.
Los pasajeros se dividen en grupos de unas diez personas. Cada grupo va acompañado de uno o dos instructores
Foto: Novespace / Air Zero G

Astronautas de 8 a 90

Es una experiencia al alcance de todos… de todos los que dispongan de 5.000 dólares, precio medio de los vuelos parabólicos. Admiten tripulantes desde los 8 años a más de 90. Suelen ser ‘celebrities’, aventureros y, sobre todo, científicos que quieren experimentar uno de los fenómenos físicos más asombrosos.

Él no necesitó ninguna explicación para entender qué es un vuelo suborbital parabólico, la única manera de experimentar la ausencia de gravedad sin salir de la atmósfera terrestre. Se realiza a bordo de aviones comerciales que tras una difícil maniobra consiguen hacer flotar a sus pasajeros como si estuvieran en una nave espacial. En resumen: el avión asciende hasta los 7.300 metros y levanta el morro unos 45º, con la propulsión del motor al máximo. Al rozar los 10.000 metros, el piloto invierte la nave y comienza la caída en parábola. La manzana de Newton, pero a reacción. Los motores no dejan de empujar y se precipita a tal velocidad que compensa la gravedad del planeta: la reduce a cero. Y de repente, ingravidez total durante unos pocos pero inolvidables segundos. ¿Cuántos exactamente? Depende de la empresa. La norteamericana ZERO- G asegura que la gravedad cero dura medio minuto, mientras que para la francesa Air Zero G, que une a Novespace y Avico, y la rusa Starcity Tours ronda los 22 segundos. ¿Saben a poco? Calma, la nave repite el la operación entre 10 y 15 veces.
La experiencia ingrávida dura unos cinco minutos, pero este tiempo es más relativo que ningún otro. La experiencia es tan intensa que esos segundos se estiran como un chicle. El instinto pierde las referencias, confunde el arriba y el abajo y es casi imposible controlar cualquier movimiento. Por eso la primera vez casi todo el mundo se comporta como en el agua. Nada estilo braza o patalea como quien de golpe se siente abducido. “Cada gesto, incluso el más sencillo, tiene que reinventarse” dice el astronauta Jean-François Clervoy, presidente de Novespace y con más de 3.000 parábolas a sus espaldas.
ZERO-G utiliza un modelo Boeing 727 para sus vuelos parabólicos mientras que Air Zero G desafía a la gravedad en un Airbus 310
Foto: ZERO-G

A otro nivel

Los vuelos suborbitales son la versión comercial y relativamente asequible, pero el viaje puede ir mucho más allá. La empresa Space Adventures incluye a sus clientes en misiones espaciales reales para sobrevolar la luna a solo 100 kilómetros de su superficie. También pueden visitar la Estación Espacial Internacional.

Durante el vuelo no solo se experimenta la ausencia de peso. En la fase ascendente, es justo la contraria: hipergravidez, el cuerpo pesa el doble que en tierra. Para entender estos fenómenos, los pasajeros reciben un curso de orientación antes de volar. Aunque la teoría no siempre funciona a la primera. Tienen apenas 20 segundos para comprender que el vacío está vacío. Que para seguir a los mandos de uno mismo solo vale impulsarse: del techo hacia el suelo, de las pareces a los lados. Otros prefieren dejarse llevar y flotan a la deriva. Hasta que toca juntarse en el aire y posar para las fotos y los vídeos de rigor. Los aviones tienen instaladas cámaras para revivir en casa o las redes la gesta. O la fiesta: la empresa ZERO-G, por ejemplo, celebra bodas ingrávidas. Original forma de decir sí quiero.
Durante el vuelo, suele jugarse con los fluidos. Sin gravedad, explotar un globo de agua o beber un trago de cualquier líquido se complica
Foto: Novespace / Air Zero G

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