>>>Geografía inventada: aquí se llega con la imaginación

Geografía inventada: aquí se llega con la imaginación

Macondo, la Tierra Media, Desembarco del Rey, Nunca Jamás… Viajamos a lugares mágicos y míticos en el medio de transporte más rápido y económico que existe: las páginas de un libro.
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ira en la segunda estrella a la derecha y vuela hasta el amanecer”. Imagina que tu GPS te da estas indicaciones. Será que hoy has decidido viajar al país de Nunca Jamás, uno de los muchos lugares reservados solo para lectores. En esta isla habitan los niños perdidos, que nunca se harán adultos, tal y como soñó el artífice de este lugar de cuento, J.M. Barrie, autor de ‘Peter Pan y Wendy’.

“Sigue el camino de baldosas amarillas”. Eso hizo Dorothy, enfundada en sus zapatos de plata (se volverían rojos al llegar al cine), para llegar a la Ciudad Esmeralda, donde reside el Mago de Oz. En la novela ‘El maravilloso Mago de Oz’, de L. Frank Baum, se describe con detalle esta ciudad, protegida por “una muralla incrustada de esmeraldas que encierra un laberinto de calles de mármol pulido”.

Peter Pan y Wendy
A Nunca Jamás llegan los niños que se caen del carrito en los jardines londinenses de Kensington.
Foto: Brett Kiger / Foter.com

El legendario Camelot

La reino del rey Arturo fue mencionado por primera vez en el poema ‘Lancelot, el caballero de la carreta’, de Chrétien de Troyes. Este lugar, donde se reunían los caballeros de la Mesa Redonda, ha sido escenario de multitud de novelas y películas caballerescas.

El reino de Fantasia no tiene fronteras ni fin. Por la novela de Michael Ende ‘La historia interminable’ deambula su protagonista, Bastian. Va en busca de la Emperatriz Infantil, que reside en la Torre de Marfil y para encontrarla deberá atravesar lugares fascinantes como el Pantano de la Tristeza, Amarganz (la ciudad de plata) o Goab (el desierto de colores).

El cine ha dado vida a Hogwarts, el colegio del celebérrimo mago Harry Potter. Pero por mucho que Warner Bros y su estudio de Londres cuente con sets de rodaje y decorados originales de las películas, aquí la magia la pone la imaginación. Hogwarts es un lugar de difícil arquitectura, como confiesa su propia creadora, J.K. Rowling, ya que “las escaleras y las habitaciones se mantienen en movimiento”.

Casa en Hobbiton
Frodo, protagonista de ‘El señor de los anillos’, proviene de un pueblo de La Comarca llamado Hobbiton.
Foto: Andrés Iga / Unsplash

Las geografías imaginadas no son territorio exclusivo de la literatura infantil. Macondo, el pueblo de ‘Cien años de soledad’, surgió de la mente del premio Nobel Gabriel García Márquez. La imaginó como una aldea construida a orillas de un río “con un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”. Quien no ganó un Nobel pero sí un Óscar (por su adaptación cinematográfica) fue ‘El señor de los anillos’, de J.R.R. Tolkien. La Tierra Media, Mordor o Rivendell evocan legendarias batallas y odiseas de hobbits, hombres, enanos, elfos y orcos. En este caso, el cine encontró en Nueva Zelanda el escenario perfecto para recrearlas.

Desembarco del Rey
Malta, Dubrovnik (Croacia) y Girona (España) han sido Desembarco del Rey en la serie ‘Juego de Tronos’.
Foto: © 2016 Home Box Office, Inc. All rights reserved

En la pequeña pantalla, y con un éxito apabullante, la adaptación de la saga ‘Canción de hielo y fuego’, de George R. R. Martin, ha plasmado con gran acierto lugares como Desembarco del Rey. La ciudad, en cuyas calles habitan “prostitutas, ladrones, caballeros y granjeros” es la sede del Trono de Hierro. Gracias a la serie ‘Juego de Tronos’ se ha convertido en uno de los lugares literarios más populares en la cultura televisiva, con permiso del reino de Camelot.

Existen muchos otros mundos paralelos, accesibles a través de las páginas de un libro, como ‘La isla del tesoro’ de Robert Louis Stevenson; el inconcebible ‘país de las Maravillas’ inventado por Lewis Carrol para Alicia o el Kingsbridge medieval de ‘Los pilares de la Tierra’, producto de la imaginación de Ken Follet. Cartografías de lugares inmortales que permanecerán inmutables en las mentes de generaciones de lectores y sobrevivirán, una y otra vez, a batallas, incendios, inviernos eternos e incluso a la nada. Ya lo decía Emily Dickinson: “para viajar lejos no hay mejor nave que un libro””.

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