GastroBar-celona

Los expertos recomiendan hacer cinco comidas al día, lo que hacen un total de 10 en un fin de semana. En tu caso, 10 oportunidades de comerte la ciudad.
Nada como un buen desayuno para empezar el fin de semana con energía y aquí no hay duda: lo más típico es el ‘pa amb tomaquet’, una tostada de pan payés con tomate y aceite. En Andreu Xarcuteria (Rambla Catalunya, 125) puedes tomarlo además con jamón ibérico.
Después, baja por las Ramblas, un animado bulevar peatonal flanqueado por kioskos de flores y estatuas vivientes. A los lados encontrarás lugares como el Mercado de la Boquería, con su curiosa entrada de hierro y azulejos. Y no te olvides de beber en la Fuente de Canaletas porque cuenta la leyenda que el que bebe, vuelve.
Foto: Andreu i degustació

La mejor despedida

Solo hay una forma de acabar la noche por todo lo alto: una copa de cava en uno de los ‘rooftops’ más exclusivos de la ciudad. La terraza chill out del Ohla Hotel, en pleno barrio gótico, te ofrece las mejores vistas en un ambiente relajado.

Desvíate por uno de sus laterales para conocer el Barrio Gótico. Es la zona más antigua de la ciudad y sus calles estrechas contienen recuerdos de todas sus etapas: desde la romana hasta el modernismo, pasando, claro, por el gótico. La Catedral de Barcelona y la iglesia de Santa María del Pi son dos de los templos más conocidos, pero nosotros queremos llevarte a otro, esta vez gastronómico. Els Quatre Gats abrió a principios del siglo XX inspirado por Le Chat Noir parisino, y a su mesa se sentaban a “arreglar el mundo” Rubén Darío, Picasso y el hijo predilecto de Barcelona, Antoni Gaudí.
Pegado al Gótico está el Born, la zona más alternativa de Barcelona. Sus calles medievales son ahora un laberinto de tiendas exclusivas y cafés de moda. En España se cena tarde y la merienda es la excusa perfecta para probar los churros take-away de La Xocolateria de Oriol Balaguer. O la opción ‘healthy’, una fondue de frutas. Una vez repongas fuerzas, echa un vistazo en StudioStore: 300 metros cuadrados de diseño (somos fans de la almohada-arco iris). Y para cenar: tapas. Eso sí, de alta cocina. Muy cerca del parque de la Ciutadella está Ten’s del chef con 4 estrellas Michelín, Jordi Cruz, que combina innovación y tradición. Precisamente como el Born, donde debes quedarte para vivir la noche de Barcelona.
Recupérate de la fiesta con un brunch ‘retro’ en Timeline Bar y un paseo por el Parc Guell de Gaudí. Por el Paseo de Gracia descubrirás otras joyas nacidas de la imaginación del arquitecto: la Casa Batlló y la Pedrera. Y hablando de creatividad, tienes que probar los “rocadillos” de los hermanos Roca en el bar del hotel Omm. También tienen algunos helados de ‘Rocambolesc’, entre ellos el de mojito. Es el mejor compañero para un paseo hacia la Sagrada Familia, icono de la ciudad, a pesar de estar inacabada.
Al caer la tarde, acércate a Montjuïc para disfrutar del espectáculo de la Fuente Mágica, a los pies del castillo. Aunque ningún número acuático supera la belleza del Mar Mediterráneo. Puedes cenar pescado de la lonja y arroces en primera línea de playa en el restaurante Platja Ca la Nuri, en la Barceloneta.
Después de un fin de semana con tantas emociones gastronómicas, probablemente pienses “mañana empiezo la dieta”, pero te recordamos que si bebiste de la Fuente de Canaletas… volverás.

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