>>>Gante, capital vegetariana de Europa
Foto: BEO Versmarkt/Versbar

Gante, capital vegetariana de Europa

En Gante lo ‘bio’ no es una moda, sino una forma de vida. Tan en serio se lo toma esta encantadora ciudad belga, que se ha convertido en la capital vegetariana de Europa.
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egué a Gante pensando en sus canales, sus edificios góticos y renacentistas y, como buena ‘foodie’, soñando con degustar chocolate, cervezas artesanales y patatas fritas, las delicias belgas más célebres. Lo que me encontré fue una ciudad totalmente ‘veggie’, concienciada con el medio ambiente y volcada en una sabrosa gastronomía basada en productos ecológicos. Una grata sorpresa para el paladar (y para la báscula).

Es jueves y los carteles de los restaurantes invitan a probar suculentos menús vegetarianos. En los colegios y hospitales, así como en cualquier comedor que dependa del Ayuntamiento (bomberos, policía, etc.), hoy no se sirve carne ni pescado. Los ‘jueves vegetarianos’ es una iniciativa de la principal organización vegetariana belga, EVA (Ethical Vegetarian Alternative). En Gante la idea cuajó en 2009 y desde entonces la ciudad vive una revolución ecológica, biológica, vegetariana y vegana que afecta a todos los sectores, y en la que participan tanto las autoridades como los ciudadanos.

Un ciclista por las calles de Gante
Gante posee el centro peatonal más grande de Bélgica.

‘Eco’ más allá de la comida

Gante otorga a los hoteles más respetuosos con el medio ambiente, como Bon Vivant o La Ducale, una ‘Llave Verde’ que certifica su compromiso. En la ciudad también se pueden encontrar tiendas de ropa, e incluso lavanderías, ecológicas. Y la iluminación nocturna se realiza con luces LED para ahorra energía.

Siendo la ciudad europea con mayor porcentaje de restaurantes vegetarianos por habitante, Gante se lo pone muy fácil a quien no quiera consumir ningún producto animal. Los viernes, por ejemplo, se organiza un mercado ecológico en la céntrica plaza de Groentenmarkt, aunque en la mayoría del resto de mercados callejeros de la semana (Vrijdagmarkt, Ledebergplein…) es habitual encontrar productos de este tipo. Otra opción es el BEO Versmarkt/Versbar, un espacio luminoso y acogedor que es a la vez mercado, bar y restaurante.

 

Todos sus productos son ecológicos y vegetarianos, e incluso ofrece algunas opciones veganas. Los ingredientes de sus deliciosos ‘smoothies’ (y de todos sus platos) proceden de la la tienda ‘eco’ que forma parte del complejo. Es interesante consultar su enorme pizarra de estacionalidad para comprobar qué productos pertenecen a cada temporada.

Un ciclista por las calles de Gante
Las hamburguesas veganas de Tasty World son muy populares entre los estudiantes.

Es difícil dar un paso por las empedradas calles de Gante sin encontrarse con un restaurante que, aunque no sea exclusivamente vegetariano, ofrezca un menú ‘veggie’ a un precio asequible. Por ejemplo, en Le Botaniste, ubicado en una antigua rebotica que conserva todo su encanto, todas las comidas se preparan sin grasas saturadas, azúcares añadidos, condimentos artificiales ni conservantes. “Pero no hace falta irse a un restaurante ‘formal’ para comer bien, también hay cadenas de ‘fast-food’ vegetarianas”, me cuenta un estudiante español de Erasmus en la ciudad flamenca. Efectivamente, otras opciones más económicas y rápidas, pero igual de saludables; son las cadenas Tasty World y EXKi.

Cestas de chocolates
Todos los productos de la chocolatería Quetzal, the Chocolate bar son vegetarianos, y los smoothies son veganos.

La fiebre vegetariana y ecológica va más allá de los restaurantes, e incluye las especialidades belgas que todos vamos buscando a Flandes. Hay varios puestos callejeros de patatas fritas, como Frituur o Danny, que realizan su fritura en aceite vegetal (no en manteca de cerdo, como es la costumbre). La chocolatería Hilde Devolder Chocolatier hace todo tipo de chocolates exclusivamente ecológicos, y alguna variedad vegana. Y en el bar Edelrot se puede degustar una copa de cerveza o de vino ecológicos. En la capital vegetariana de Europa no es necesario renunciar al sabor, ni siquiera a la tradición, para comer de forma saludable.

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