>>>Feliz (y mojado) Año Nuevo
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Feliz (y mojado) Año Nuevo

El Songkran celebra la entrada al nuevo año budista y lo hace con una guerra de agua callejera. Prepárate para mojarte en la mejor fiesta de Tailandia.
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Tailandia se le conoce como ‘el país de las sonrisas’. Y cuando más sonrisas se ven es durante el Songkran, entre el 13 y el 15 de abril. En su fiesta nacional más importante, los tailandeses celebran el Año Nuevo budista, y lo hacen mojándose de arriba abajo. Las calles de todas las ciudades se llenan de gente armada con pistolas de agua y barreños, dispuestas a empapar a todo el que se cruce en su camino. Lo hacen con buena intención: según la tradición, este ‘chapuzón’ lava la mala suerte del año que termina.

Para empezar el año con una actitud renovada también ‘limpian la mala suerte’ de sus casas, colegios y oficinas. Los budas de los templos son los únicos que se mojan más que los turistas, el blanco preferido de los tailandeses. Les esperan en cada cruce con jarras de agua congelada y una mirada traviesa. Casi se agradece, porque además de atraer a la buena suerte, el agua es el mejor antídoto para el sofoco del mes de abril, el más caluroso del año.

Gente con pistolas de agua en el Songkran
Locales y ‘farangs’ (como se conoce a los extranjeros en Tailandia) intercambian disparos de agua en la mayoría de ciudades.
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Manual para primerizos

Lleva ropa cómoda y que puedas estropear. Además de agua, suelen lanzar polvos de talco que pueden arruinar las prendas. Diviértete y moja a todo el mundo, pero cuidado con los niños, los monjes y los ancianos. Y si bebes, nada de conducir.

Pero el Songkran no siempre ha tenido este carácter festivo, con batallas acuáticas y fiestas de la espuma en plena calle. Los barreños y las pistolas han sustituido a los pequeños cuencos que se echaban delicadamente sobre los miembros de la familia. Es en esta fiesta cuando suelen juntarse y visitar juntas los templos para presentar ofrendas a los monjes. Los jóvenes también mojan las manos de los mayores de la familia con agua perfumada para pedir su bendición y presentarles sus respetos.

 

Las estatuas de Buda también se bañan con agua perfumada y en algunas ciudades salen en procesión para que sus fieles las salpiquen. En Bangkok, la imagen del Buda Phra Sihing abandona el Museo Nacional para ocupar un espacio de honor en el parque Sanam Luang, frente al Gran Palacio, donde acuden cientos de personas. En Chiang Mai, se celebran ceremonias homenajeando las reliquias de Buda y se construyen pagodas de arena en los templos, otra de las tradiciones típicas del Songkran. También tienen lugar concursos de belleza y actuaciones culturales que buscan mostrar el lado más tradicional y espiritual de la fiesta.

Niña con una ofrenda para Buda durante el Songkran
El Songkran se vive en familia. La mayoría de los comercios familiares de Bangkok cierran para volver a la ciudad natal y pasar tiempo con la familia.
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Y es que en pleno campo de batalla acuático muchas veces se olvida su origen religioso. Por eso el gobierno recomendó el uso del traje tradicional en algunas zonas. Pero es inevitable dejarse contagiar por la diversión. Turistas y locales vuelven a la infancia durante estos tres días en las que la única obligación parece ser disparar al máximo número de personas posibles con pistolas de agua de colores fosforitos.

Niños jugando con agua durante el Songkran
El Songkran marca el inicio de la temporada de lluvias.
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En Bangkok, las mejores fiestas se encuentran en Silom Road y en el barrio de los mochileros, Khao San Road. Los camiones de bomberos también contribuyen a ‘refrescar’ el ambiente. En Chiang Mai, la gente se arremolina junto al foso, la estación extra-oficial para recargar las armas. Y no es extraño ver la parte de atrás de las ‘pick-ups’ reconvertidas en bañeras. Una auténtica locura pasada por agua.

 

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