>>>“Quería formar parte del paisaje”
Foto: Walter Astrada
Entrevistamos al fotógrafo Walter Astrada

“Quería formar parte del paisaje”

El fotógrafo argentino lleva más de diez meses recorriendo el mundo con ‘Atenea’, su Royal Enfield. Ya ha pasado por 23 países, y, por el momento, no tiene fecha de regreso.

Ha pasado casi un año desde que emprendiste el camino. ¿Qué te hizo dejarlo todo para dar la vuelta al mundo?

En realidad tenía muy poco que dejar. Nunca fui de acumular cosas materiales, todo lo que tenía entró en ocho cajas pequeñas. Por otro lado, ya no cubría noticias. Últimamente viajaba para dar clases y hacer algún reportaje puntual. La gran diferencia es que antes mi base era Barcelona y ahora la base es mi moto. Lo que quería era continuar viajando, pero sin prisas y con la posibilidad de parar o seguir según lo sienta.

En las orillas del Lago Tulpar, en Kirguistán, se celebra el Festival Nacional de Competiciones de Caballos.
Foto: Walter Astrada

¿Y por qué decidiste ir en moto? Casi no sabías montar antes de este viaje.

Sí, yo me movía mucho en moto pero siempre iba de paquete mientras cubría noticias. No tenía ni idea de cómo manejar una, así que mientras estaba en Haití en el año 2010 le pedí a Fednel, mi conductor, que me enseñara. En 2012 me saqué el carnet y comencé a ahorrar para hacer el viaje. Elegí la moto para tener más independencia y más capacidad de movimiento. Cuando vas en un vehículo de cuatro ruedas, de alguna forma, te aíslas. Yo quería formar parte del paisaje y sentir el aire golpeándome la cara.

Benarés, o Varanasi, es conocida como “la ciudad de los templos”. Está situada a las orillas del Ganges y es una de las siete ciudades sagradas del hinduismo.
Foto: Walter Astrada

¿Qué ha sido lo más difícil de estos 39. 576 kilómetros?

Es verdad que he tenido un par de averías con la moto, pero, visto con perspectiva, llevo casi diez meses viajando, y estos problemas han sido cuánto, ¿15 días? No es nada. La gente dice que quiere aventura, que le gustan las sorpresas, pero solo cuando las esperan. Para mí, un problema es una experiencia. No voy a decir que me lo pasé bien y que quiera que la moto se rompa, pero no son momentos que no querría volver a repetir.

Un grupo de peregrinos llegan al templo de Lalita Ghat, construido en el siglo XIX por el Rey de Nepal.
Foto: Walter Astrada

¿Y lo más impactante? Ese momento que no se te va a borrar nunca de la retina.

Todo. Ya de por sí, salir a viajar, sin destino definido y sin fecha de fin, es impactante. Se me hace muy difícil destacar algo. Disfruto mucho probando diferentes comidas, y aunque a algunos les pueda parecer asqueroso, en Corea del Sur probé gusanos de seda y pulpos vivos. Pero paisajes, carreteras, gestos, luces, sonrisas, miradas, todo eso es muy importante. El que aunque no hablen tu idioma, te ayuden, paren a ayudarte. Invitarte a comer o a un té por el solo hecho de llegar a su pueblo o ciudad. Confirmar que la mayoría de las personas son buenas y tenemos muchas cosas en común, aunque tengamos diferencias.

Todas las fotos de su viaje son en blanco y negro y pueden comprarse en diferentes tamaños a través de su web.
Foto: Walter Astrada
"Hay días que no hago ninguna foto, pero voy observando todo el tiempo".

De todos los lugares por los que has pasado con Atenea, ¿qué es lo que no podemos perdernos?

Turquía me ha gustado mucho. He estado allí aproximadamente un mes y me podrían pagar como embajador, porque es uno de los países que siempre destaco. En Estambul, me pasé varios días y a la noche me iba a comer pescaditos en el puerto. Las ciudades subterráneas de Capadoccia también son imprescindibles. Como carretera espectacular, la entrada a Rusia desde Tbilisi por la Georgian Military Road. Mongolia es todo inmensidad y paisajes. Se suele recorrer en un 4x4. Rajastán, en India, también es espectacular, así como el noreste del país, bastante desconocido para los turistas.

Además de la moto, tienes otra compañera de viaje inseparable: tu cámara. ¿Cómo se ve el mundo a través de su objetivo?

No viajo como fotógrafo. Antes cuando trabajaba y viajaba de vacaciones, la llevaba pero no hacía fotos. Era más sobre experimentar y disfrutar del momento. Ahora igual. Hay días que no hago ninguna foto, pero voy observando todo el tiempo. Las fotos que voy haciendo son una especie de diario visual que me sirve para complementar lo que observo y quiero compartir.

Dices que Internet y los aviones han “encogido” el planeta. ¿Por qué?

Puedes hacer la vuelta al mundo sin moverte, lo tienes todo en tu ordenador. Yo tardé cinco meses y medio de Barcelona a Vladivostok, en Rusia. En avión son unas diez horas. Para mí es como un tubo que te teletransporta. Te desplazas, pero no tienes la sensación de estar viajando. En diez horas de diferencia puede haber un cambio de 40 grados. Viajando por tierra, el cambio es mucho más paulatino. Por ejemplo, en este viaje, nunca he tenido jet lag, y he cambiado varias veces de huso horario.

Gracias a que este mundo es más pequeño y a Internet, muchos podemos seguirte y ‘acompañarte’ a través de tu web.

Los viajes hay que compartirlos. La web es como un diario visual. Antes contaba historias a través de imágenes, ahora también escribo. A veces es difícil contar algunas cosas con una foto. Por ejemplo, el olor de la India. Por eso escribí un post. Además, vendo las fotos que voy haciendo. Es una especie de ‘crowdfunding’. Si a la gente le gusta lo que estoy haciendo, pueden colaborar para que continúe mi viaje

Biografía

Walter Astrada es un fotógrafo argentino, ganador de 3 premios World Press Photo. Lleva toda la vida viajando por trabajo. Ha cubierto noticias, incluyendo países en conflicto, y realizado reportajes sobre derechos humanos por todo el mundo: Guatemala, Bielorrusia, República Democrática del Congo… Ahora viaja por placer. Y para aprender.

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