>>>“Pakistán es el lugar más espectacular donde he volado”
Entrevistamos a Horacio Llorens, piloto profesional de parapente acrobático

“Pakistán es el lugar más espectacular donde he volado”

Ha surcado los cielos de más de 40 países en parapente y ha sido el primero en hacerlo durante una aurora boreal. A sus 33 años, sigue marcándose nuevos retos, como realizar el primer vuelo sobre la Antártida.
Ha surcado los cielos de más de 40 países en parapente y ha sido el primero en hacerlo durante una aurora boreal. A sus 33 años, sigue marcándose nuevos retos, como realizar el primer vuelo sobre la Antártida.Horacio Llorens es el hombre que más giros verticales ha dado en el aire del mundo. 568 ‘loopings’ tras saltar de un helicóptero a 6.000 metros de altura. Y no es la primera vez que lo consigue. El deportista español es uno de los mejores pilotos de parapente del mundo. Aunque la acrobacia sea su especialidad, no deja de lado la aventura. Su espíritu de explorador de las alturas le ha llevado de Polinesia a Tanzania.

¿Cuándo decidiste que te gustaba más ver el mundo desde las alturas?

Desde pequeñito soñaba con volar. Soñaba que era amigo de Peter Pan, siempre me disfrazaba de Superman en el colegio… Cuando tenía siete años, mis primos mayores Raúl y Félix Rodríguez empezaron a volar. Ahora ambos son leyendas del parapente. Sabía que, en algún momento, cuando mi madre me dejara, yo también lo iba a hacer.

Se pagó su primer parapente trabajando como marinero para su padre, capitán de barco
Foto: Thomas De Dorlodot

¿Qué recuerdas de tu primer vuelo?

La primera vez que volé yo solo fue en Chinchilla de Montearagón, cerca de Albacete (España). Entonces tenía 14 años. Era un vuelo muy corto, de 60 metros, que duró un minuto y medio. Pero, aunque fuera el vuelo más corto de mi vida, me enamoré completamente de la sensación de volar: de ascender, de poder ver las cosas desde arriba y poder controlar el vuelo yo.

Durante su viaje por África surcó los cielos de países como Sudán
Foto: John Stapels

¿Cómo se ve el mundo desde arriba?

Espectacular. A mí me gusta subir alto, ver el lugar desde una perspectiva diferente que no puede ver nadie más. Volar es la sensación más pura de libertad.

El ‘infinity tumbling’ es la maniobra de parapente acrobático más complicada: el piloto pasa sobre la vertical de la vela haciendo el máximo número de loopings
Foto: John Stapels

Acabas de volver de Magadascar. ¿Qué es lo que más te sorprendió de la isla africana?

Su tamaño: 1.500 kilómetros de largo por 500 kilómetros de ancho. Y su gran número de climas diferentes, porque cambia mucho de norte a sur. La costa este es muy seca; la costa oeste es selvática; y la meseta central tiene montañas altísimas y acantilados gigantes. Los paisajes son diferentes a todo lo que había visto antes. Estuvimos volando en unos acantilados verdes, unas paredes de 500 metros completamente cubiertas por una especie de musgo.

“La gente de Magadascar es muy hospitalaria. Nos trataron realmente bien”
Foto: John Stapels

Gracias a este deporte también has podido ver de cerca las luces del norte. ¿Cómo fue ese ‘vuelo boreal’ en Tromsø, Noruega?

Fue todo un desafío. Lo primero, por el frío. Estábamos a -20º en tierra, pero la sensación térmica en vuelo, volando a unos 60 km/h con el viento de frente, desciende mucho. El equipo era muy importante: llevaba guantes térmicos y un traje de neopreno. Volaba en paramotor porque era una zona con vientos catabáticos, es decir, descendentes, contra los que tenía que luchar para subir. Además, tuvimos que esperar durante varios días la aurora boreal. A veces aparecía a las 21:00, a veces a la una de la madrugada, y otras, a las cinco. Como es tan fugaz, había que estar preparado y con el paramotor caliente. Dormimos poco y trabajamos mucho, pero las imágenes merecen la pena.

“Era una lucha a contrarreloj para conseguir tener la imagen de la aurora boreal”
Foto: Frode Sandbech
Estoy muy acostumbrado a que mis viajes sean con mi mochila de parapente

¿Cuál ha sido tu vuelo más especial?

Hay varios. Cuando volé sobre las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala, sobre el Gran Jaguar y todo el complejo de alrededor. También el vuelo que hice cruzando África de norte a sur, desde Egipto hasta Sudáfrica en cuatro meses. Volé sobre las Cataratas Victoria, las segundas más largas del planeta, sobre los elefantes del delta del Okabango y por encima del Ngorongoro National Park. Allí aterricé en lo alto del cráter del Oldoinyo Lengai, la Montaña de los Dioses, según los masais. Habían pasado cuatro años desde su última erupción y presentaba la forma perfecta de volcán, con la lava reciente.

La altura de las Cataratas Victoria, entre Zambia y Zimbabue, oscila entre los 80 y 108 metros
Foto: Thomas De Dorlodot

¿Dónde te gustaría volar ahora?

En la Antártida. Nuestra idea es ser los primeros en llegar porque nunca se ha hecho en parapente. Queremos abrir camino en ese paraíso congelado. También planeamos una expedición a Mongolia, para cruzarla haciendo vuelo-vivac. El vuelo-vivac consiste en seguir una línea durante varios días: donde llegas, duermes, y al día siguiente continúas volando. Aunque ahora de lo que más ganas tengo es de volver a Pakistán. Estuve en 2011 y, a día de hoy, es el sitio más espectacular en el que he volado, con montañas de 7.000 y 8.000 metros y valles perdidos. No hay carreteras, no hay pueblos, no hay nada.

Volverá a intentar batir el récord del mundo de altura en parapente en Pakistán. Para ello, volará con oxígeno a más de 7.000 metros
Foto: John Stapels

Y cuando estás en tierra… ¿ qué tipo de viajes te gustan?

Me queda poco tiempo para viajar. Estoy muy acostumbrado a que mis viajes sean con mi mochila de parapente. Cuando no la llevo siempre pienso que se me ha olvidado algo. Normalmente voy con mi chica a Mallorca, mi padre tiene un velerito y me gusta mucho salir a navegar. También me encanta hacer ‘scuba diving’, bucear... Y me gustaría ir a Nueva York el año que viene.

Además de surcar los cielos, a Horacio también le gusta practicar deportes acuáticos como ‘scuba diving’.

¿Y volar junto al Empire State?

Sí (se ríe). Saltar desde el Empire State sería una buena aventura.

Biografía

A Horacio Llorens el amor por las alturas le viene de familia. Sus primos y su tío Félix, instructor de vuelo, le enseñaron a volar. Desde que empezó a hacerlo solo, a los 14 años, no ha parado de cosechar éxitos junto a su inseparable parapente.

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