>>>En casa del tiburón blanco
Foto: © Adam Bruzzone. Rodney Fox Shark Expeditions

En casa del tiburón blanco

Neptune Islands, en el sur de Australia, está considerado el mejor lugar del mundo para ver –desde una jaula– al gran depredador de los océanos. Sólo apto para valientes.
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artin, todo es cuestión de psicología. Gritas: ¡Barracuda! y todo el mundo dice: Bueno, ¿y qué? Gritas: ¡Tiburón! Y cunde el pánico y adiós temporada de verano”. Es una de las frases más famosas de la película ‘Tiburón’ (Steven Spielberg, 1975). En esa escena, el alcalde Vaughn recriminaba al jefe de policía Martin Brody por el intento de este de cerrar las playas ante el peligro del ‘gran blanco’.

La película de Spielberg, ambientada en una localidad ficticia del noreste de Estados Unidos, hizo que toda una generación se lo pensara dos veces antes de darse un chapuzón en el mar. Pero hay quien no se inmuta ante las mandíbulas más amenazantes del océano y del séptimo arte. Para quienes ponen a prueba su adrenalina en agua salada, existe un lugar de peregrinación. Está en el sur de Australia y es conocido como el hogar del tiburón blanco, Neptune Islands.

Buceador en playa de Australia.
La familia Fox ha creado The Fox Shark Research Foundation para la protección del tiburón blanco.
Foto: © Greg Snell. Tourism Australia

Choque de corrientes

En el sur de Australia existe una gran diferencia entre la temperatura del agua entre unas estaciones y otras, ya que esta zona está influenciada por la corriente de Leeuwin (cálida) y la de Flinders (fría). Esta circunstancia tiene un gran impacto en la biodiversidad de Neptune Islands.

Estas islas fueron descubiertas por el explorador inglés Matthew Flinders en 1802 y decidió ponerlas el nombre de Neptune (Neptuno) porque le parecían “remotas e inaccesibles”. Siguen casi igual dos siglos después. No cuentan con ningún tipo de instalación ni servicio. Sus únicos habitantes son leones marinos –aquí se encuentra la colonia más grande de Australia–, reptiles y varios tipos de aves endémicas. Desde sus calas escarpadas los pequeños leones marinos se lanzan a sus primeras aventuras acuáticas.

 

Los submarinistas que les imitan suelen ser algo más expertos. Al menos, esta es una de las recomendaciones para sumergirse en territorio del tiburón blanco: disponer del título de buceo, por mucho que la inmersión se realice siempre dentro de una jaula. Así las programan empresas como Rodney Fox. Las opciones son variadas en cuanto a valentía se refiere: desde el barco, desde una jaula en la superficie, o en otra sumergible que se posa en el fondo marino. También hay excursiones para nadar con leones marinos–a estos no hace falta verlos desde la jaula–.

Cría de león marino en Neptune Islands.
Al norte de Neptune Islands, en Hopkins Islands, se encuentra otra gran reserva de leones marinos.

Rodney Fox creó estas expediciones años después de ser atacado por un tiburón. En 1963, mientras competía en un torneo de pesca submarina en Aldinga Beach (a 50 kilómetros de Adelaida), un gran blanco casi le quita la vida. Fueron necesarios más de 500 puntos de sutura para reconstruir torso y brazos, pero Fox fue capaz de recuperarse de sus heridas e incluso se ha convertido en uno de los grandes defensores del depredador de los mares.

Tiburón blanco en Neptune Islands.
En esta zona de Australia se rodaron escenas de recurso que se incluyeron en la película ‘Tiburón’.
Foto: © Greg Snell. Tourism Australia

Neptune Islands Conservation Park se divide en dos zonas, norte y sur. El barco de Rodney Fox traslada a los buceadores a la más grande de las islas del sur. Los machos de tiburón blanco, que miden unos cinco metros, son habituales de las islas durante todo el año; mientras que las hembras, que suelen alcanzar los seis, se dejan ver en invierno (abril-agosto), cuando las crías de leones marinos nacidas en verano empiezan a nadar en el océano.

El acceso a Neptune Islands Conservation Park está restringido. Quienes quieran conocer al ‘gran blanco’ tienen que hacerlo contratando alguna de estas expediciones (cuatro días, tres noches) cuyo presupuesto parte de los 1.495 dólares australianos. Salen en grandes barcos desde Port Lincoln, a unos 70 kilómetros de distancia. Esta ciudad está conectada con el aeropuerto internacional de Adelaida con un vuelo directo de poco más de una hora, facilitando el acceso al hogar del ‘gran blanco’ desde cualquier punto del mundo.

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