>>>El eterno guardián del puerto

El eterno guardián del puerto

Atrás quedaron las guerras, los asedios y las hazañas bélicas, pero el viejo San Juan de Puerto Rico no solo resiste, aún sigue de guardia.
En su día fue el puesto militar español más importante de las Américas, y los siglos parecen no pasar por sus toscas construcciones de piedra: aún conservan la grandeza que durante años mantuvo a raya a sus enemigos. La bahía de San Juan tenía un alto valor estratégico para la Corona española en la época colonial, puesto que era el paso que debían atravesar los barcos de Europa para llegar a las Américas. En 1530 la Fortaleza se convirtió en la primera fortificación construida para defender la ciudad de San Juan, pero resultaba insuficiente dado el persistente interés de franceses, ingleses y holandeses por adueñarse del puerto.

Un pasado muy presente

El pasado y el presente se entremezclan en San Juan y resulta fácil de comprobar. En el Morro reconocerás desde lejos sus tres banderas ondeantes: la de Puerto Rico, la de Estados Unidos y la del Imperio español, todas ellas símbolo de su historia.

A la Fortaleza le siguió el Castillo San Felipe del Morro, más conocido como El Morro, en referencia al saliente de tierra sobre el mar que lo caracteriza. Aunque sus cimientos son de 1539, este fuerte de seis niveles no se consideró terminado hasta el año 1787, ya que su estructura fue ampliada en varias ocasiones. No obstante, la mayoría de su construcción se concentró en 50 años, tiempo en el que los ingenieros militares ordenaron construir murallas de seis metros de espesor (y de 18 a 25 metros en algunas zonas), baluartes, fosos, trincheras, garitas, polvorines, cañones y cuarteles que darían cobijo a más de 400 tropas. Un auténtico bastión para protegerse de los ataques por mar, pensado para resistir el más feroz de los asaltos.
Y hubo varios. En 1595, Francis Drake, un caballero para los ingleses y un pirata para los españoles, intentó tomar la isla pero sus barcos no consiguieron entrar en la bahía y fueron alcanzados por la artillería española. Un segundo intento fue perpetrado por otro inglés, George Clifford, tres años más tarde. En este caso fue una epidemia de disentería la que disuadió a sus soldados y arruinó sus planes de convertir San Juan en base inglesa. Los constantes embistes de sus enemigos propiciaron la construcción de un nuevo puesto de defensa, esta vez para protegerse por tierra. Así nace en 1634 su fortaleza hermana, el Fuerte San Cristóbal, la más grande construida por los españoles en el Nuevo Mundo.
A pesar de todas sus construcciones, la Fortaleza, el Morro, el Fuerte de San Cristóbal y el más pequeño Fortín de San Juan, conocido como el Cañuelo, en 1898 la bahía fue bombardeada por la Marina de Estados Unidos durante la guerra Hispanoamericana. Finalmente, España entregó la isla a Estados Unidos con la firma del Tratado de París. Su espíritu bélico continuó en el siglo XX, pues sirvió de base militar durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Afortunadamente, hoy nadie intenta entrar a la bahía por la fuerza, sino en cruceros turísticos. Se puede visitar la ciudadela y todos sus edificios. Puedes seguir los pasos de los antiguos soldados, contemplar el faro, reconstruido tras la guerra, visitar las garitas que aún vigilan el puerto e incluso encontrar algún fragmento de proyectil en la pared.

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