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El difícil sendero de la inmortalidad

“Todo aquel que sobrepase este punto se convertirá en medio inmortal”. Es la inscripción que te espera si consigues llegar a la cumbre del Monte Hua. ¿Es realmente tan difícil?
Dependerá del camino que elijas para coronar sus cumbres. La más complicada, el Pico Sur, es la más alta e inaccesible de todas…y a la que debes subir si te gustan las emociones fuertes. Caminos estrechos (muy estrechos) pegados a un acantilado y empinadísimas escaleras excavadas en la piedra son algunos de los obstáculos que deberás superar para lograr el don de la semi-inmortalidad que promete la inscripción. ¿Estás dispuesto a asumir el riesgo?

¿Y esto quién lo limpia?

Hua-Shan es una de las atracciones turísticas más importantes y más de un millón de personas la visitan. Por esa razón, son necesarias 46 personas para mantener limpia la montaña. Los trabajadores, suspendidos con cuerdas, recogen al año 180 toneladas de residuos arrojados por los turistas.

El Monte Hua o Hua-Shan, se encuentra en la provincia de Shanxi, China, a unos 120 kilómetros al este de Xian. Es una de las cinco montañas sagradas del taoísmo, que según la mitología china, fueron creadas del cuerpo de Pan Gu, primer ser vivo y creador del universo. Cinco son también los picos del Monte Hua, que desde la cima parecen formar una flor de loto, sagrada en la cultura oriental. El más alto, con 2.154 metros, es el Pico Sur, pero el Pico Este con 2096 metros y el Pico Oeste con 2082, no se quedan atrás. A este último se le conoce como el Pico del Amanecer por las impresionantes vistas que te esperan a la salida del sol. El ascenso al Pico Norte y al Pico Central (o de la Doncella de Jade) es más sencillo, aunque no deja de ser un reto.
Empieza tu excursión hacia la inmortalidad pronto por la mañana. La parte baja de la montaña tiene una inclinación moderada, por lo que los primeros pasos serán fáciles, pero no te confíes. Poco a poco, los escalones se convierten en peldaños de piedra estrechísimos. Para subir hay que utilizar pies y manos, ayudándose de las cadenas clavadas a la roca. La parte más extrema del recorrido supone un auténtico reto, incluso para los más expertos. Contén la respiración, porque la pasarela de Changong Zhanda tiene curvas complicadas, que tendrás que recorrer en sus 4 metros de largo y 30 centímetros de ancho. Unos tablones de madera incrustados en la roca son los que te separarán del abismo absoluto. Su nombre no podría ser más acertado: significa “Camino de tablas en el extenso cielo”. Para hacer esta parte es necesario alquilar un arnés de seguridad.
Si esto no te desanima, tampoco lo hará el “Dragón Negro”. Se trata de un paso esculpido al filo de la roca de piedra negra y que también cuenta con escasos centímetros de anchura. Y si ya te has acostumbrado a andar por lugares estrechos, será mejor que aprendas también a hacerlo en vertical. Lo necesitarás para atravesar la Garganta de los Cien Escalones, que ascienden por un desfiladero de 90 grados.
Existen diversos puntos donde poder parar a descansar, como las zonas ajardinadas de los distintos templos y santuarios que se encuentran por el camino. Además, hay varias opciones de rutas más fáciles e incluso un teleférico para aquellos que prefieran pasar de la inmortalidad y disfrutar de las vistas sin jugarse la vida.

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