>>>El Caribe más allá de los resorts
Foto: Le Domaine Saint Aubin

El Caribe más allá de los resorts

Tanto si no sales del hotel como si crees que no es un destino para ti porque solo puedes tumbarte en una playa con un daiquiri, te estás perdiendo el verdadero Caribe.
C

on más de 7.000 islas, el Caribe es mucho más que playas y aguas cristalinas. No solo es un destino para tumbarse al sol junto a miles de personas más. Sobre todo recién casados de diciembre a marzo, en temporada alta. Existen lugares donde no atracan cruceros y alternativas de alojamiento a los gigantescos resorts con cinco piscinas y seis restaurantes de buffet libre.

El ecoturismo ha recibido un gran impulso. La isla de Dominica, entre Guadalupe y Martinica, es una más prístinas y mejor conservadas de la zona. Cubierta por jungla, aquí se pueden encontrar más cascadas y volcanes que resorts, ya que el primero de la isla, el Cabrits Resort Kempinski, no abrirá sus puertas hasta 2018. Seguir alguno de los 14 senderos de Waitukubuli National Trail, la ruta de ‘trekking’ más larga del Caribe (184 kilómetros), es una buena forma de explorar las maravillas naturales de Dominica.

Selva en la isla de Dominica
La selva tropical de Dominica cubre dos tercios de la isla.

Islas sin cruceros

Existen aún muchos rincones a los que no ha llegado el turismo de masas. Desde Marie- Galante y La Désirade, en Guadalupe, a Pequeña Caimán, donde hay más iguanas que habitantes. Tobacco Caye, en Belice, y Utila, en Honduras, son destinos frecuentados por jóvenes, mientras las islas del Maíz, en Nicaragua, son las favoritas de viajeros independientes.

También hay apuestas por la sostenibilidad. La zona más nororiental de Trinidad está aislada del resto de la isla por una formación montañosa cubierta de selva que asegura su naturaleza de refugio para las tortugas marinas. Los albergues ecológicos que se encuentran en Toco y Grande Riviere son un buen punto de partida para explorar la zona y seguir la costumbre isleña de ‘river liming’, o hacer una fiesta con música, comida y bebida junto a los ríos. Mientras que Bonaire, en las Antillas Holandesas, lleva décadas trabajando para proteger especialmente a los flamencos y los arrecifes de coral. El lujo también entiende de preservar el medio ambiente. Seguro que Hollywood acude a Blackadore Caye, el ecoresort que Leonardo DiCaprio está construyendo en Belice (y que tiene previsto inaugurar en 2018) dentro de un proyecto más amplio de sostenibilidad medioambiental.

 

La oferta hotelera del Caribe también incluye ‘hoteles boutique’ de pocas habitaciones tanto en edificios de nueva construcción como en casas coloniales. Domaine Saint Aubin dispone de habitaciones y cabañas con encanto y vistas al mar en medio de una plantación de caña de azúcar en el norte de Martinica. Eden Rock, en la isla de St Barth (San Bartolomé), es el sueño de todo el que busca lujo y exclusividad. Hasta dispone de un estudio de grabación propio. Greta Garbo, Howard Hughes y la familia Rockefeller han sido algunos de sus huéspedes.

Vista aérea de Bonaire
Bonaire es uno de los destinos top de buceo en el Caribe.

Aunque estos alojamientos disponen de propuestas gastronómicas de calidad, también se puede comer bien fuera de los hoteles. Desde una langosta asada en la playa con casabe, un pan plano de yuca, en la República Dominicana, al festival gastronómico anual de las Islas Caimán, al que acuden chefs de todo el mundo. El embajador de la cocina caribeña emergente es Digby Stridiron. Desde su restaurante balter en St. Croix (Islas Vírgenes) reivindica el uso de productos autóctonos de proximidad, como la media docena de tipos diferentes de mangos, con técnicas de alta cocina.

Músico callejero en Cuba
El Festival de Jazz de La Habana se celebra cada dos años pero la música no falta durante todo el año.

El panorama cultural del Caribe complementa el atractivo natural. Los visitantes que acuden a Cuba disfrutan de la música en la calle, como en La Habana y su callejón de Hamel, o en los clubes legendarios como Casa de la Música. Miles de personas también asisten cada año al Barbados Reggae Festival, al Moonsplash de Anguila o al Rebel Salute de Jamaica. Y como en el Caribe se puede tener todo, después de tanto ajetreo, lo mejor para recuperarse es ampliar la estancia y quedarse una semana tumbado en la playa con un daiquiri.

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