>>>El ‘bouquet’ de Burdeos
Foto: Anaka/ La Cité du Vin/ XTU arquitects

El ‘bouquet’ de Burdeos

Celebramos la nueva excusa para dejarse seducir por el ‘charme’ de Burdeos.‘La Cité du Vin’, una maravilla arquitectónica que ofrece un merecido homenaje al vino de estas tierras.
V
einte años le ha costado a Burdeos renovar su imagen para convertirse en una de las ciudades más bellas de Francia. “El tiempo también pinta” escribió el pintor Francisco de Goya, que pasó allí su última época. Los años han trascurrido a favor de la ciudad, que ha vuelto sobre sus pasos para renovar un casco antiguo, el ‘Puerto de la Luna’, el más grande de Europa, con una extensión de 1.810 hectáreas, casi la mitad de la superficie de la ciudad. Sus rasgos urbanísticos no han experimentado ninguna ruptura estilística desde hace dos siglos. Por eso fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2007.
Cuando el vapor de agua se detiene, ‘el Espejo de Agua’ permite ver el reflejo de las nubes a tus pies.

Castillos y viñedos, un placer necesario

En Burdeos hay seis rutas del vino. Château Pape Clément y Château Haut-Bacalan abren sus bodegas para visitas seguidas de una cata en las excursiones organizadas por la Oficina de Turismo. La Route des Châteaux se pueden recorrer en coche, en bici o en barco.

El eco de ciudad portuaria resuena por todos los rincones. Es obligatorio aventurarse por las calles de adoquines y recorrer la orilla del río Garona hasta llegar a la Plaza de la Bolsa. Allí sorprende el ‘Espejo de Agua’, una gigantesca piscina de nebulización de granito de 3.450 metros cuadrados, que muestra el reflejo de los edificios entre agua y niebla. Un lugar encantador nacido en el año 2006, que demuestra que aquí se vive, pero ante todo se disfruta.
La afición de los bordeleses por pasear está inevitablemente unida a la cultura del vino. Cinco de sus denominaciones están entre las más prestigiosas del mundo. Barrios singulares como Saint-Pierre y Saint-Michel invitan a los viajeros a caminar y  disfrutar de una copa de ‘vin rouge’ al amparo de la historia de edificios que van desde el medievo hasta el s.XVIII. Pero la oferta se reinventa: arte contemporáneo en el museo CAPC, dulces canelés de vainilla para cualquier momento, y neo-bistros  como ‘Jean-Mi’, donde sirven bandejas de marisco con música jazz de fondo. En el barrio de Chartrons, la calle Notre Dame se llena de anticuarios. Objetos retro de la vendimia y piezas escandinavas ‘vintage’ se mezclan con galerías de arte y tiendas bohemias. En ‘Cabanes & Chateaux’ se aúna el espíritu de esta mezcla salvaje: piezas de barcos, taxidermia y muebles industriales.
La sala polisensorial, única en su género, mezcla vídeo, sonido y olores, mientras se saborea una copa de vino.
Foto: Anaka/ La Cité du Vin/ XTU arquitects

‘Savoir vivre’ entre estrellas michelín

Burdeos se llena de caras famosas en los fogones. En Le Pressoir d' Argent, el chef Gordon Ramsay pone su toque personal a la cocina clásica francesa. Imprescindibles también los platos de Tanguy Laviale en Garopapilles, consagrado como promesa por los premios de la revista francesa de gastronomía Gault&Millau en su edición de 2016.

La ciudad ha rejuvenecido y lo celebra con la inauguración de ‘La Cité du Vin’, la ciudad del vino. A los pies del río Garona se levanta este espacio único a medio camino entre museo y parque temático, obra de los arquitectos Anouk Legendre y Nicolas Desmazières de la agencia XTU. Un edificio con “un alma curva” que gira permanentemente y se enrolla alrededor de los diferentes espacios en que se distribuyen sus 14.000 metros cuadrados. Su atrevida forma evoca la redondez del vino en la copa y la brillante estructura exterior cambia de color según el tono de luz que recibe en las diversas horas del día. Dentro, exposiciones, eventos y degustaciones. Una invitación a un viaje a través de las distintas edades del vino. Más de 9.000 botellas procedentes del mundo entero formarán parte de su biblioteca.
El bar de ‘Le belvédère’ ofrece una cata de veinte vinos diferentes cada día.
Foto: Anaka/ La Cité du Vin/ XTU arquitects
En la cumbre del edificio está el mirador panorámico ‘Le belvédère’, cuyo techo está decorado con una gigantesca lámpara compuesta por miles de botellas de vidrio. Ofrece catas y un restaurante con platos de la gastronomía de todo el mundo. Desde allí se puede disfrutar de una vista 360º de los interminables campos de viñedos. Tantos sabores, tantas experiencias, tanto futuro, y todo unido en un solo lugar.“La Cité du Vin será mi Guggenheim”, sentencia Alain Juppé, alcalde de Burdeos.
No es casualidad que en 2015 los franceses eligieran Burdeos como su ciudad favorita, ‘avec la permission’ de París.

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