
Donde el Ganges llega a África
Mark Twain escribió que Islas Mauricio sirvió como modelo para el paraíso. El archipiélago del Índico es también un centro sagrado del hinduismo, conectado con el Ganges por los dioses.
Dios creó primero estas islas del océano Índico. Y luego copió el paraíso. Lo escribió Mark Twain, aquel escritor sureño de bigote alborotado y verbo afilado. Pero la frase no es suya. La tomó prestada de uno de los personajes a los que conoció durante sus viajes y la incluyó en su libro ‘Siguiendo el Ecuador’. Se refería a Isla Mauricio. Y es fácil entender por qué. Cuando uno posa los pies en sus blancas arenas observa que reúne todos los ingredientes de la receta para crear un destino paradisiaco: playas exóticas, agua cristalina y temperaturas cálidas durante todo el año.

La Tierra de los siete colores
Dodo: el pájaro ‘tonto’
Lo conocemos de historias como ‘Alicia en el País de las Maravillas’, pero nunca lo hemos podido ver. Este pájaro con fama de patoso se extinguió en el siglo XVII. Era una especie endémica de las islas Mauricio y su primer nombre científico fue ‘Didus ineptus’.
Mauricio es la isla principal del archipiélago, pero Isla Mauricio está formado por una veintena de islas que emergieron del mar hace millones de años debido a erupciones volcánicas submarinas. Las huellas de ese pasado volcánico son todavía visibles en sus paisajes. Así sucede en Trop aux Cerfs, en la localidad de Curepipe. Allí, un antiguo cráter volcánico ha sido ocupado por la vegetación autóctona, formando un perfecto agujero teñido completamente de verde.
El lago más importante de la isla, Grand Bassin, también se formó sobre un cráter natural. Pero además de su belleza salvaje, lo que atrae hasta su orilla es que es un lugar sagrado para la religión hindú. Según cuenta la leyenda, allí el dios Shiva conectó el Ganges, el río sagrado de la India, con el cráter extinto. Numerosos fieles acuden a dejar coloridas ofrendas en las estatuas y altares situados en sus alrededores.

Nenúfares gigantes en los Jardines de Pamplemousse
Llena pero desierta
Isla Mauricio es el país más densamente poblado de África. La mayoría de la población vive en la capital, Port Louis. Esto permite a los viajeros poder disfrutar de la tranquilidad de las playas y no perder la sensación de estar en una isla desierta.

Le Morne, la montaña más conocida de las islas
Otro de los fenómenos naturales más curiosos son los nenúfares gigantes en los Jardines de Pamplemousse. Aunque si este particular paraíso destaca sobre todo es por sus playas de aguas tranquilas y arena fina. Algunas de las mejores son Belle Mare, la isla de los Ciervos y Trox aux Biches, donde se levantan los principales hoteles. En la península de Le Morne, al suroeste de la isla, se encuentra el extraño fenómeno de la catarata submarina, un misterioso ‘agujero negro acuático’ que parece a punto de tragarse a todo el que pase por allí. En realidad es un efecto óptico, pero tan bello que merece la pena contratar una excursión en helicóptero para apreciarlo. Mark Twain no pudo hacerlo. Ni nadie se lo contó.










