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Donde Brasil no suena a samba

En las cataratas de Iguazú solo se escucha el estruendo de sus 275 colosales chorros de agua cayendo a más de 80 metros de altura.
M
i pobre Niágara” dijo Eleanor Roosevelt la primera vez que vio las cataratas de Iguazú. Tenía razón. Con sus casi tres kilómetros de torrente vertical de agua, son más extensas que las cataratas del Niágara. Iguazú es una las reservas forestales más grandes de Sudamérica, con 180.000 hectáreas de gran riqueza en fauna y flora tropical. La Unesco la declaró Patrimonio Natural de la Humanidad en 1986.
Ponte un chubasquero: te mojarás seguro
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‘Cascading’

Se conoce como ‘cascading’ a los descensos en rapel por algunos de los saltos de las cataratas. Una actividad entre acuática y de escalada solo para intrépidos que se puede combinar con un recorrido en lancha por el río.

Las vistas desde el aire son inigualables. Una enorme masa de agua rodeada de salvaje vegetación cae con fuerza sobre el río Iguazú, como si tuviera prisa por llegar abajo. Desde un helicóptero se puede contemplar el espectáculo como lo hacen los tucanes y otras aves tropicales del Parque Nacional. Si uno no se conforma con verlo, se pueden realizar múltiples actividades para realmente sentirlas.
Foz de Iguaçu, que significa “agua grande”, es la ciudad brasileña más cercana a las cataratas del Iguazú. Allí se encuentran varias empresas especializadas en generar descargas de adrenalina. Por ejemplo, descenso en ‘rafting’ por las rebeldes aguas del río en lanchas inflables para seis o diez pasajeros, acompañados por un piloto con experiencia, y una lancha de acompañamiento. No se trata de un apacible paseo por el río. El plan es descender a toda velocidad durante dos kilómetros de rápidos. Pero no te preocupes si no puedes detenerte a apreciar las vistas. Después le siguen otros dos kilómetros de aguas tranquilas, para saltar de la barca y nadar. El recorrido se completa con un tramo por tierra, o mejor dicho, por selva. Para volver a la embarcación es necesario adentrarse en el bosque tropical y descubrir su indómita naturaleza.
Estas embarcaciones te acercarán a los pies de la catarata
Un día tan aventurero se puede completar observando cómo el agua se convierte en vapor y el arco iris corona las cataratas. Puedes hacerlo desde cualquiera de sus miradores. Dicen que los mejores están en el lado brasileño. En el espectáculo natural que son las cataratas, en el lado argentino se encuentra el escenario y en el brasileño, la platea. Dos tercios pertenecen al Parque Nacional Iguazú de Argentina y solo un tercio al Parque Nacional do Iguaçu, en Brasil.
La Garganta del Diablo desde las alturas
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Estés en el lado que estés, es imprescindible conocer la Garganta del Diablo, justo en la frontera entre ambos países. Sobre ella cae el Salto Unión, de 80 metros de altura, el más caudaloso de los 275 que forman las cataratas. Allí realmente se escucha el otro ritmo de Brasil.

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