>>>Date un baño (de bosque)

Date un baño (de bosque)

Para hacer terapia no hace falta pasar consulta en un diván. En Japón el mejor método antiestrés es pasear entre árboles con los cinco sentidos.
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ejar que la naturaleza entre por cada uno de los poros de la piel”. Eso significa el término japonés ‘Shinrin-Yoku’, que da nombre a una terapia que cada año practican unos tres millones de personas en el país del sol naciente. La receta es simple: un paseo por el bosque. Una comunicación directa con la naturaleza, conectando a través de los cinco sentidos. Escuchar el movimiento de las hojas, apreciar sus tonalidades, tocar los árboles y las piedras, respirar profundamente y evitar cualquier tipo de distracción ajena al propio entorno. Quedan prohibidos los aparatos electrónicos que interfieran en ese diálogo con el entorno. Cada paseo tiene unas dos horas de duración y está dirigido por un monitor. En la ‘meta’ espera una infusión elaborada con corteza de árbol. Es el quinto sentido, el gusto.
Los baños de bosque aumentan la actividad de las células NK, una de las primeras líneas de defensa del cuerpo.

Unos guías de bosque muy particulares

En Association of Nature & Forest Therapy no sólo organizan baños de bosque, sino que entrenan a futuros guías. Los programas consisten en una semana de inmersión (en California, Massachusetts, Irlanda, Ontario o Nueva Zelanda) más seis meses de prácticas.

Los primeros pasos de lo que hoy se conoce como ‘Shinrin-Yoku’ o baño de bosque se dieron hace más de 30 años en Japón (el gobierno acuñó el término en 1982). En sus inicios se inspiraba en técnicas sintoístas y budistas, y hace algo más de una década empezaron a estudiarse los beneficios directos que suponía para la salud: reduce la presión sanguínea, baja los niveles de glucosa en sangre y fortalece el sistema inmunitario. Yoshifumi Miyazaki, antropólogo de la Universidad de Chiba, es el responsable de los principales estudios sobre el ‘Shinrin-Yoku’. Después de analizar la salud de cientos de personas tras un baño de bosque, en 2011 aseguró que los estados de estrés pueden ser aliviados por este tipo de terapia. “A lo largo de nuestra evolución hemos pasado un 99,9% de nuestro tiempo en espacios naturales. Nuestras funciones fisiológicas siguen adaptándose a ellos. Durante la vida cotidiana, se puede lograr una sensación de confort si sincronizamos nuestros ritmos con los del medio ambiente”, argumenta.
La Agencia Forestal de Japón cuenta con una red de centros oficiales formada por medio centenar de bosques y está previsto que su número aumente en los próximos años para responder a la creciente demanda de los ‘Shinrin-Yoku’. La naturaleza nipona ofrece muchas posibilidades en contraste con el ajetreado ritmo de sus grandes ciudades. Algunas empresas animan a sus trabajadores a darse un baño de bosque como método antiestrés.
El valle de Nishizawa pertenece al Chichibu-Tama-Kai National Park.
A una hora y media de la capital, Tokio, se encuentra Chichibu-Tama-Kai National Park. Un sistema montañoso con la mayor concentración de árboles de hoja caduca de todo el país y una escapada perfecta para sumergirse en la naturaleza. Los bosques de bambú como el de Arashiyama en Kioto también ofrecen el entorno idóneo para esta terapia. El viento que se cuela entre los tallos de bambú ha sido votado por los japoneses como uno de los “100 sonidos que hay que salvar de Japón”.
El Instituto Forestal de Corea del Sur respalda los beneficios para la salud de los baños de bosque.
Foto: Korea.501room / Shutterstock.com
En Estados Unidos no han tardado en trasladar esta idea a su bosques. De ello se encargan desde Association of Nature & Forest Therapy, fundada en 2012. Tienen programas y jornadas de inmersión en Pensilvania, Carolina del Norte, California… No tan lejos de Japón, en Corea del Sur, también es habitual un retiro momentáneo en plena naturaleza. National Forest Therapy Center promociona el ecoturismo y facilita el acceso a espacios naturales para darse un ‘chapuzón’ entre árboles. O como allí lo llaman, ‘salim yok’.

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