>>>Cuando Shanghái se enamoró de Nueva York
Foto: zhang kaiyv/Unsplash

Cuando Shanghái se enamoró de Nueva York

La megápolis china crece por momentos. Siempre vibrante, cada vez más moderna y, últimamente, hiperactiva. ¿Será cosa de la cafeína?
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on las ocho de la mañana y cientos de personas caminan entre rascacielos de forma apresurada, la mayoría, vaso de papel en mano. Podría ser Nueva York, pero estamos en Shanghái. La ciudad más poblada de China es también la más occidental, y su repentino amor por el café de Starbucks es prueba de ello.

La empresa norteamericana inauguró su local más grande (cuenta con más de 24.000) hace apenas dos meses y lo hizo en una de las calles más comerciales de Shanghái, Nanjing Road. Starbucks Reserve Roastery ocupa un edificio de dos plantas y 2.700 metros cuadrados entre tiendas y centros comerciales de lujo. Cuenta con tres barras, incluida la más larga del mundo en un Starbucks, con 27 metros de largo, y en él trabajan 400 empleados. Nada raro si no fuera porque en China “nadie” bebe café. El té es la bebida oficial del país, se consume a todas horas, y la mayoría llevan un termo con una infusión en el bolso. Aun así, los jóvenes urbanitas de Shanghái hacen cola para disfrutar de una taza de café de Starbucks. Algo está cambiando en la capital económica del gigante asiático.

Starbucks Reserve Roastery
Starbucks Reserve Roastery también cuenta con un bar especializado en té, un guiño a la tradición del país asiático.

Guía de ‘shopping’ urbano

Nanjing Road y Huaihai Road son las principales calles comerciales de Shanghái. En ellas encontrarás marcas internacionales y centros comerciales de lujo. Yuyuan Bazaar, junto a los jardines, es un lugar turístico para comprar souvenirs, mientras que las coquetas callejuelas de Tianzifang ofrecen souvenirs y artesanía a partes iguales.

La cultura cafetera de la ciudad no se reduce solo a Starbucks. En la capital del té, ‘café’ es sinónimo de ‘hipster’, como demuestra FUMI Coffee, en la Concesión Francesa. La cafetería diseñada por el italiano Alberto Caiola podría estar en cualquier ciudad europea, por lo que encaja a la perfección en este barrio, refugio de extranjeros durante la época colonial. Mellower Coffee y sus virtuosos baristas también trabajan para “popularizar la cultura del café” en China. Sus exclusivos cafés ya han triunfado en otros mercados asiáticos como Corea y Japón, especialmente su ‘Sweet Little Rain’, que se sirve con una nube de azúcar que va derritiéndose poco a poco sobre la taza.

 

Y si café equivale a ‘hipster’, el ‘brunch’ es puro lujo. Se puede cambiar el típico desayuno chino de dim sum, noodles o arroz por huevos y pato confitado, una tostada de trufa y, por supuesto, mimosas, en la terraza de Mr & Mrs Bund. El restaurante del chef francés Paul Pairet se encuentra en el Bund, con vistas al futurista ‘skyline’ de Shanghái, y ha sido incluido en la lista de los 50 mejores restaurantes de Asia hasta en cuatro ocasiones. La alternativa barata (y sin ‘brunch’) para disfrutar de las vistas, es la terraza del Captain’s Hostel, donde se pueden tomar cócteles con vistas al Pudong por alrededor de diez dólares.

FUMI Coffee
Al FUMI Coffee original se han unido dos nuevas localizaciones, una en la torre SWFC y otro en SOHO Zhongshan Plaza.

Con sus cafés de diseño, ‘rooftops’ para tomar el ‘brunch’ y un ‘skyline’ icónico, Shanghái y Nueva York tienen más en común de lo que parece. Incluso tiene su propia versión del Soho, el distrito M50. El número 50 de la calle Moganshan alberga más de un centenar de galerías y estudios de arte contemporáneo, impulsados por una activa comunidad artística. A menudo se le compara con el 798 Art District de Pekín, pues como él, surgió en una zona industrial vacía a la que se ha dotado de una nueva vida.

Esta práctica se ha convertido en algo habitual en las grandes ciudades. La compañía WeWork siguió la misma estrategia para convertir una antigua fábrica de opio en un acogedor espacio de coworking. WeWork Weihai Lu es el principal espacio en China de la multinacional, pero tienen otras cuatro oficinas disponibles en la ciudad. En ellas trabajan artistas de diferentes disciplinas, probablemente inventando la próxima revolución urbana de Shanghái.

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