>>>Cuando Irán posa para ti
Foto: Sander van Dijk on Unsplash.com

Cuando Irán posa para ti

Del legado del Imperio persa a los destellos de una sociedad en plena apertura. Un país de contrastes del que volverás con el móvil repleto de fotos.
U

na buena fotografía se obtiene sabiendo dónde pararse”. Es una de las recomendaciones que dejó para la posteridad el famoso fotógrafo Ansel Adams (1902-1984). Pues bien, saber ‘pararse’ en Irán a veces no es tarea fácil. Son tantos y tan variados los estímulos visuales de esta república islámica que uno no sabe hacia donde apuntar con su cámara. Pero hay algunas ‘postales’ que hay que llevarse sí o sí o en el carrete –o en la tarjeta de memoria–.

Tras la reciente apertura al turismo exterior, Irán por fin puede presumir ante el mundo de tener uno de los mejores patrimonios de todo Oriente Próximo. Un legado heredado de la antigua Persia, que ha sabido complementarse con los nuevos aires de modernidad que van llegando. El mejor ejemplo de esa dualidad es Teherán, la ciudad más grande del país. Sus 16 millones de habitantes viven entre la historia del Palacio de Golestán, la autenticidad del bazar de Tajrish y símbolos de la arquitectura más actual como las torres Milad y Azadi.

Teheran, torre Azadi
El nombre de la torre Azid significa “libertad”.
Foto: mahdiar-mahmoodi-azadi

‘Viaje’ a la antigua Persia

A unos 60 kilómetros de Shiraz se encuentra uno de los yacimientos más importantes del mundo, Persépolis. Concebida por Darío el Grande en el año 518 a.C., fue destruida por Alejandro Magno dos siglos después. La que fuera la capital mas famosa de la antiguo Imperio persa conserva algunos vestigios de lo que fue.

El palacio, residencia de los últimos Sha de Irán, es ahora un museo. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, rebosa lujo en sus paredes y alberga tesoros pertenecientes a varias dinastías. La torre de Milad, cuyos 315 metros de altura pueden verse desde casi cualquier punto de la ciudad, se construyó para conmemorar el nacimiento del imán Jomeini y en su interior hay desde restaurantes hasta cines, e incluso un museo de cera.

 

El otro emblema de Teherán, la torre Azadi, se levantó en los años 70 para celebrar los 2.500 años desde la fundación del Imperio persa. La última foto de la ciudad se puede tomar en el bazar Tajrish, todo un placer para la vista y el olfato. Especias, frutos secos y perfumes compiten por protagonizar el puesto más fotogénico.

 

El espíritu cosmopolita de Teherán tiene su contraste en ciudades como Yazd, que acaba de ser incluida en la lista de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad por ser “testimonio vivo del uso de recursos limitados para garantizar la vida en el desierto”. Situada entre los desiertos de Kavir y Lut, visitar su casco antiguo es hacer un viaje atrás en el tiempo; sobre todo en el barrio Fahadan, un laberinto de calles que lleva varios siglos escapando de la modernización. Captar la luz que se cuela entre estos pasadizos es el auténtico reto para quienes viajen cámara en mano. La mezquita Yameh es la encargada de dar algo de color a la ciudad gracias a sus minaretes con azulejos del siglo XIV.

Persépolis
La Puerta de todas las Naciones es una de las figuras más emblemáticas de Persépolis.

Otros de los principales destinos turísticos de Irán es Isfahán. Conocida como “la mitad del mundo” su nombre evoca a los cuentos de ‘Las mil y una noches’ y también a ‘El Médico’, ya que Noah Gordon ambientó aquí parte de la historia de su novela. En la plaza del Imán, la más grande del país y una de las mayores del mundo, hace falta un buen teleobjetivo para captar los detalles de los monumentos que la rodean, como el palacio de Ali Qapu y la Mezquita del jeque Lutfullah.

A unos 500 kilómetros al sur de Isfahán se encuentra Shiraz, considerada la capital cultural de Irán. Cuna de escritores, aquí descansa una de las figuras más admiradas del país, el poeta Hafez (1325-1389). A su tumba acuden cada tarde cientos de personas para leer algunos de sus versos más conocidos. Aunque muchos pasan por la ciudad solo como escala hacia Persépolis, merece la pena hacer una parada en la Mezquita Nasir ol Molk. Conocida como la “mezquita rosa”, las luces que traspasan sus vidrieras deslumbran cualquier lente. La puerta del Corán es otro de los símbolos de Shiraz. Se dice que todo viajero que la traspasa antes de emprender un viaje está bendecido.

Artículos relacionados

El destino de moda

Cada vez son más los turistas que se animan a viajar a Irán, el país de “Las Mil y una...

Bailando en las calles de La Habana

Las ciudades son sus personas. Y para el fotógrafo Omar Z. Robles, son sus bailarines. Les fotografía realizando piruetas en...

“Pakistán es el lugar más espectacular donde he volado”

Ha surcado los cielos de más de 40 países en parapente y ha sido el primero en hacerlo durante una...

El desierto que se comió Kolmanskop

Vivió su máximo esplendor durante la primera mitad del siglo XX gracias a los diamantes que escondían sus tierras. Hoy...