>>>Cualquier excusa es buena para salir de fiesta en Madrid
Foto: Carlos Luján

Cualquier excusa es buena para salir de fiesta en Madrid

No se celebra nada en particular ni falta que hace. En la capital de España se sale de lunes a domingo y para empezar solo hace falta una caña.
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as noches en Madrid empiezan pronto y acaban tarde. Si es que acaban. Muchas arrancan a la hora del vermú, entre tapas y cañas, y grupos de amigos que se vienen arriba y en vez de un café, piden un gin tonic. No sabes muy bien cómo ha pasado, pero habías quedado a comer y has terminado bailando ‘The final countdown’ a las siete de la mañana en un garito de Lavapiés. Para cerrar el círculo decidís ir a otro bar a desayunar. Hay quien se pide un chocolate con churros; los más valientes, otra caña. Y vuelta a empezar.

Cualquier excusa para salir es buena porque no hace falta ninguna. La noche madrileña es así de espontánea. Por eso hay opciones disponibles todos los días y lo pueden confirmar los estudiantes Erasmus e internacionales que llenan los bares de la calle Huertas entre semana. El combo mojito+copa+chupito y diversión por un módico precio funciona, y la noche se puede alargar hasta el amanecer también de lunes a jueves. Esto no ha pasado desapercibido para el resto del mundo. El informe The Social Cities Index, realizado por Foresight Factory, situaba a Madrid a la cabeza del ranking ‘Any Excuse to Party’ y la séptima dentro de la lista de ciudades más sociables. También destaca la frecuencia con la que los madrileños quedan con sus amigos, al menos 134 veces al año, solo por detrás de Yakarta.

Mojito en Museo Chicote, Madrid
Museo Chicote es una de las coctelerías con más historia de Madrid. Abrió sus puertas en 1931.
Foto: Hiberus © Madrid Destino

Un secreto a voces

Una mercería de barrio es el local de moda en Madrid. Lo que desde fuera parece una tienda de medias, esconde una de las fiestas más locas que se recuerda en la capital. Medias Puri promete espectáculos, música y cócteles, pero solo para los que posean la llave de su trastienda.

No hay un Studio 54, pero está el Toni 2, un piano bar al que acuden políticos, actrices, cineastas y escritores para arrancarse por bulerías o cantar ‘Over the Rainbow’ (como hizo Rufus Wainwright) en su micro abierto todos los días del año hasta las seis de la madrugada. Cock y Fortuny son también testigos de las largas noches de las ‘celebrities’, y no solo las patrias. Ava Gardner, Francis Bacon y George Clooney han sido algunos de los rostros más conocidos en probar sus cócteles.

 

Cada madrileño tiene su zona fetiche para salir, según su generación o su estilo. Los más jóvenes eligen los bares de Moncloa. La sala Copérnico, Cats (ahora Sala Mitty) y El Chapandaz, con su famosa leche de pantera, han vivido las celebraciones de fin de exámenes de varias generaciones de universitarios. Para una noche más elegante, el lugar de encuentro está en el barrio de Salamanca y en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu. Allí están algunas de las discotecas de moda, como Koh Tao o Gabana Club, cuyos reservados llevan dando que hablar desde mediados de los noventa.

Fiesta en Joy Eslava
Joy Eslava, otra de las discotecas más famosas de Madrid, abre los 365 días del año. Aquí se puede disfrutar de conciertos, monólogos o fiesta hasta la madrugada.
Foto: César Lucas Abreu © Madrid Destino

Kapital es la mejor opción para los que buscan bailar sin parar hasta que abra el Metro. Este antiguo teatro es una de las discotecas más grandes de Europa y destaca por su variedad musical: en cada una de sus siete plantas se escucha un estilo, desde house hasta funky.

 

Los modernos y los ‘hipsters’ huyen de las macrodiscotecas y prefieren perderse por las calles de Malasaña, entre latas de cervezas y bares que en los ochenta se convirtieron en los símbolos de La Movida. El Penta o La Vía Láctea son algunos de los supervivientes de aquella época. Otras opciones son Tupperware y la sala BarCo, previo tapeo (o cerveceo) en clásicos malasañeros como El Palentino.

Concierto en El Sol, Madrid
La sala El Sol es una de las pocas en haber sido reconocida como Patrimonio Cultural de Madrid.
Foto: Sala El Sol

Los indies, por su parte, no se pierden las sesiones de Ochoymedio e Independance. Estos dos locales también destacan por su agenda de conciertos y es que la música en directo también está muy presente en el ocio nocturno de la capital española. Salas de conciertos míticas como Galileo Galilei, Siroco y El Sol siguen acogiendo las actuaciones de grupos noveles y otros ya consagrados.

Y ahora olvídate de todo lo que te hemos contado. La noche madrileña es pura improvisación. Hasta el más alternativo puede acabar haciendo cola para entrar en la discoteca de moda a bailar ‘Despacito’ o terminar subiéndose al escenario de Wurlitzer Ballroom (apodada cariñosamente ‘la Wurli’) a marcarse un riff en una guitarra invisible.

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