>>>Conduce como un pájaro por el fiordo Geiranger

Conduce como un pájaro por el fiordo Geiranger

Una serpiente de asfalto culebrea entre montañas y cascadas con vistas a los fiordos. 106 kilómetros de curvas cerradas y pendientes imposibles. Ponte el cinturón: nos vamos a Noruega.
E
l tramo más empinado de la Carretera Turística Nacional Geiranger–Trollstigen se conoce como Ørnesvingen, la Carretera del Águila. Los conductores que se atreven a emular a estas aves y sortean sus 11 giros de horquilla obtienen como premio una deslumbrante vista a 620 metros de altura del fiordo Geirangerfjord y la cascada De syv søstrene (Las siete hermanas).
La carretera recorre en total 106 kilómetros entre el Lago Langvatnet en Strynefjell y el puente Sogge en Romsdal. Otro mirador en el que merece la pena bajarse del coche es Gudbrandsjuvetm, una plataforma ondulada sobre los remolinos y el desfiladero de Gudbrandsjuvet. Para descansar como los pájaros el Juvet Landscape Hotel se camufla entre los árboles. Incluso varias de sus habitaciones están diseñadas como un refugio de madera para aves.
Varios coches cruzando el puente de piedra
Jarle Wæhler / Statens vegvesen

Peligro: Trolls

No lo decimos nosotros. Una señal triangular de tráfico con la silueta de un troll lo avisa. Se encuentra cerca del parking en Romsdal, al comienzo de la Escalera de los Trolls.

Otro de los tramos más famosos de la carretera 63 es el de Trollstigen, “la escalera del troll”. Que no te engañe su nombre. Si películas como ‘El Señor de los Anillos’ te hicieron creer que estos seres habitan en tierras oscuras y deprimentes, Noruega te hace cambiar de opinión. En Trollstigen lo único salvaje es la naturaleza que viste la ladera de la montaña. Los cuatro miradores ubicados cerca del Centro de Visitantes permiten apreciarla en toda su belleza.
La ascensión hasta allí no es fácil. Aunque la carretera está bien asfaltada, para elevarse hasta la cima de Stigrora, a 858 metros sobre el nivel del mar, hay que sortear once curvas de 180 grados y una pendiente del nueve por ciento. Como en todas las aventuras, el riesgo tiene su recompensa. Observar de cerca las montañas de Köngen (el Rey), Dronningen (la Reina) y Bispen (el Obispo). Además, la carretera casi roza la cascada Stigfossen y atraviesa un puente de piedra con el río bajo los neumáticos. En la cima, un mirador de hierro se inclina hacia el precipicio, con vista al espectacular valle de Isterdalen.
La carretera pasa junto a la cascada Stigfossen
Jarle Wæhler / Statens vegvesen
Para subir la Escalera de los Trolls hay que temer más a las condiciones meteorológicas que a estos seres de la mitología nórdica. Los meses idóneos para recorrerla son de mayo a octubre. En otoño e invierno, ni lo intentes: la carretera es intransitable para los coches debido a la nieve, el hielo o los torrentes de agua. Los trolls, quizá, dispongan de otro tipo de transporte.
Señal que advierte de la presencia de trolls

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