>>>Cinco veces más rápidos que el viento

Cinco veces más rápidos que el viento

Adaptarse al frío y su rigor. Ese fue el origen los 'ice boats', reconvertidos en el medio para disfrutar de uno de los deportes de invierno más veloces que existen.
L
os cuadros del pintor Hendrick Avercamp captaron la adaptación de los holandeses al frío y al hielo en el siglo XVII. Con sus lagos, ríos y canales congelados, se las idearon para adaptar sus barcos al nuevo medio: sin olas, pero deslizante. Fabricaron cuchillas y las colocaron bajo los cascos de sus barcos. Así podían trasladar a personas y mercancías por las aguas heladas. Los pescadores de la zona apostaron por este sistema para conseguir alimento en los meses más fríos del año. Los colonos holandeses que viajaron a América trasladaron este recurso hasta el Nuevo Mundo, y se fue extendiendo por el norte del continente.
Las regatas conllevan cierto peligro. El casco es indispensable.

Comandantes ilustres

El primer barco de recreo sobre hielo data de 1790, aunque el deporte no cosechó popularidad hasta 1860. En los lagos del norte de Estados Unidos era un pasatiempo para hombres adinerados. John A. Roosevelt, tío del presidente Franklin D. Roosevelt, fue el precursor de The Hudson River Ice Yacht Club.

Lo que surgió como pura necesidad se ha convertido con el tiempo en una práctica deportiva. Todo un desafío al viento, al equilibrio y a la ingeniería. Algunos modelos de ‘ice boats’ alcanzan velocidades que multiplican por cinco la velocidad del viento en competición. La clase más potente, A Skeeter, puede superar los 160 kilómetros por hora. En The Four Lakes Ice Yacht Club (Madison, EEUU) explican que esto es posible gracias a la baja fricción entre los corredores y el hielo. Y a la forma de la vela, que actúa como un ala vertical. En este club del estado de Wisconsin llevan más de 100 años construyendo barcos para competir –y divertirse– sobre hielo. Cada miércoles de temporada organizan jornadas de bienvenida para quienes quieran probar a navegar sobre el hielo. Para estos casos cuentan con ‘ice boats’ de dos plazas.
DN es la clase más popular de barco. Sus siglas responden a las iniciales del periódico ‘Detroit News’, que patrocinó un concurso para diseñar un barco sobre hielo. Eran los años 30 y se buscaba un modelo de fácil construcción y transporte. Con un casco de 3,6 metros de eslora y una vela de 5,6 puede alcanzar los 90 kilómetros por hora. Una caña hace las veces de timón para manejar las tres palas o cuchillas (una delante, dos detrás).
En todo el mundo hay unos 10.000 'ice boats' de la clase DN registrados.
No tienen frenos, para disminuir la velocidad hay que recurrir al viento en contra. La clase DN es la protagonista de regatas como la International DN Yacht Ice Racing Association, organizada por Yacht Club de Kingston, en Canadá. En la última edición participaron 100 veleros. Además de la regata de Madison, en Estados Unidos las más populares se celebran en Great Lakes (New Hampshire), Wisconsin y Western Lakes. En el lago ruso de Baikal también son habituales las competiciones de DN junior y de la clase Optimist (infantil).
Regata con la ciudad de Madison al fondo.
De modelos como el Skeeter o el DN se ha ido evolucionando a prototipos más ligeros. En vez de cascos, un sencillo asiento. Y en lugar de la vela de un velero, una de ‘windsurf’. Esta modalidad y otras como el ‘kitesurf’ también se han apuntado a la navegación sobre aguas congeladas. Con cuchillas bajo las tablas alcanzan velocidades que helarían a cualquiera. En una prueba del Ice and Snow Surfing World Championships celebrado a principios de año en el lago de Vörtsjärv (Estonia), Felix Kersten marcó 93,81 km/h manejando su cometa de ‘kitesurf’. A esa velocidad, a Avercamp le hubiera sido imposible retratarlo con su pincel.

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