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Castillos para una Khaleesi

Cerca de una veintena de ‘castillos’ se camuflan con el desierto al sur y al este de Ammán. Descubre los secretos que esconde Jordania entre sus muros de piedra.
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uego de Tronos’ nunca se ha rodado en Jordania. Pero debería. Seguro que en sus tierras rojizas ‘madre de dragones’ hubiera encontrado algunos dothraki para unirse en su cruzada por recuperar el Trono de Hierro. Los castillos del desierto hubieran sido un escondite ideal para reponer fuerzas en su largo camino hacia Desembarco del Rey.

Construidos entre los siglos VII y VIII, durante la dinastía omeya, son una valiosa muestra del arte y la arquitectura de principios del Islam. Se sitúan al sur y al este de la capital jordana, en una llanura desértica que continúa hasta Arabia Saudí. Algunos como Qasr al-Qastal o Qasr al-Mushatta se encuentran a poco más de treinta kilómetros de Ammán.

Qasr al-Azraq
La habitación de Lawrence de Arabia se encontraba cerca de la entrada principal.

Lluvia de ideas para George R.R. Martin

Si el autor necesita inspiración para la última entrega de su saga, puede viajar al sur de Ammán y visitar el castillo de Karak, antigua fortaleza de las Cruzadas y escenario de la batalla de Hattin. Tras la conquista del castillo, Saladino perdonó a los prisioneros, pero ejecutó él mismo a su líder, al más puro estilo Ned Stark.

Los omeyas dejaron su huella en esta tierra de beduinos y lo hicieron con construcciones de piedra del color de la arena. Si no fuera por su imponente tamaño podrían camuflarse con el terreno árido y seco del desierto. En su interior, mosaicos y frescos, probablemente inspirados por las tradiciones persas y grecorromanas, decoran las estancias. Algunos todavía conservan parte del esplendor de aquellos días, pinceladas de historias y leyendas ocurridas mucho tiempo atrás.

Se les conoce como castillos, pero no todos lo son. La mayoría fueron en realidad estaciones para caravanas (caravasares), graneros, centros de comercio, ‘hammams’ y lugares de descanso.

Qusair Amra
La ruta por los castillos del desierto suele hacerse en uno o dos días, contratando un tour o alquilando un coche en Ammán.

El ‘road trip’ jordano

Desde Ammán también se puede alquilar un coche y recorrer el Camino de los Reyes, una carretera de 335 kilómetros y 5.000 años de antigüedad que pasa por Mádaba, el Monte Nebo o la Reserva de la Biosfera de Dana, entre otros lugares.

Algunos, los menos, ejercieron como fortalezas militares. Qasr al-Azraq es la más conocida. Aunque la estructura que se conserva data del s. XIII, se cree que la original fue erigida por los romanos en el año 300. Desde entonces, han hecho uso de ella los bizantinos, los omeyas, los mamelucos, los otomanos y hasta Lawrence de Arabia, que la convirtió en su cuartel general durante el invierno de 1917.

En su libro ‘Los siete pilares de la sabiduría’ describía una enorme puerta hecha de basalto negro, como el resto del edificio. La fortaleza se sitúa en una posición estratégica, a menos de seis kilómetros del oasis de Azraq, única fuente de agua en el desierto oriental de Jordania. Sus 12 kilómetros cuadrados de vegetación, piscinas y marismas son la razón por las que un ‘castillo’ en esta zona era tan codiciado.

Qasr Al-Kharrana
Qasr al-Kharrana se encuentra unos 55 kilómetros al este de Ammán.

Qusair Amra es otra de las paradas imprescindibles de la ruta. Está a unos 28 kilómetros de Azraq y es el mejor conservado de los castillos del desierto. Su aspecto exterior recuerda a ‘La Guerra de las Galaxias’, pero destaca sobre todo por los murales de su interior. Lo interesante de estas pinturas es que en ellas aparecen seres vivos, algo prohibido tras la llegada del Islam, incluido un retrato del califa Walid I en su trono y de otros seis gobernantes de la época, se desconoce si en calidad de aliados o de enemigos. El ‘castillo’ probablemente formó parte de un complejo mayor. Se conservan la sala de audiencias y un lujoso ‘hammam’ con suelos de mosaico. Forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, honor al que aspira también Qasr al-Mushatta, a pesar de que nunca fue completado.

El misterioso Qasr al-Kharrana es el más parecido a un castillo, pero ni los arqueólogos ni los historiadores se ponen de acuerdo sobre su origen. Sus enormes paredes le dan un aspecto defensivo, pero el diseño de algunas de sus partes parece haber sido realizado pensando en la estética y no en lo militar. Quizá aún esté esperando un nuevo uso. Una Khaleesi que lo ocupe con su ejército dothraki y sus dragones y le devuelva su identidad de castillo.

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