>>>Cape Cod, el "humilde" refugio de la élite

Cape Cod, el “humilde” refugio de la élite

Los Kennedy y los Obama lo saben. No hacen falta hotelazos ni caviar. Cape Cod demuestra que una playa solitaria, un pueblecito costero y un sándwich de langosta pueden ser todo un lujo.
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a historia de la América moderna comenzó en la playa frente a la que hoy se levanta The Red Inn. Esta coqueta posada con vistas al Atlántico fue construida en 1805, 185 años después de que los colonos ingleses desembarcaran por primera vez en el Nuevo Mundo. Los conocidos como “los peregrinos” llegaron a bordo del Mayflower y recalaron en el extremo norte de Cape Cod, en lo que siglos más tarde se convertiría en uno de los destinos favoritos de Estados Unidos, Provincetown.

Un monumento cerca del puerto recuerda la travesía de estos primeros peregrinos, pero ellos no son los visitantes más ilustres que ha tenido Cape Cod. Los Kennedy compraron aquí una casa de verano en los años 20 y se erigieron como los principales embajadores de este lugar en la costa de Massachusetts. Un museo rinde homenaje a la saga en Hyannis, la ciudad que eligieron para sus vacaciones familiares. Está dedicado a su “35º presidente y vecino” JFK y su visita se complementa con un tour a pie por la ciudad que incluye la antigua armería, donde dio el discurso de agradecimiento tras su victoria en las elecciones de 1960. Los grandes ausentes de la ruta Kennedy son restaurantes como Baxter, un local especializado en ‘fish & chips’ y sándwiches de langosta del cual eran clientes habituales.

 

Provincetown desde las alturas
Además de por su importancia histórica y una vibrante escena artística, Provincetown es conocida por ser un destino ‘gay-friendly’.

No solo dunas

En Cape Cod, además de dunas, faros y cabañas, hay campos de arándanos rojos, en cuya recolección se puede participar si se está dispuesto a sumergirse hasta las rodillas, pues las granjas locales utilizan la técnica de cultivo en agua y los frutos flotan en ciénagas o pantanos.

Situado a menos de dos horas de Boston, Cape Cod queda relativamente cerca de Nueva York, Filadelfia y Washington D.C., lo que lo ha convertido en la opción ideal (con permiso de Los Hamptons) para una élite en busca de confort y tranquilidad en un entorno privilegiado. Fue precisamente el presidente Kennedy quien decidió reconocer su belleza y convertir su costa en el primer parque nacional frente al mar del país. Estableció los 178 kilómetros de Cape Cod National Seashore en su primer año de mandato.

 

Sus playas se definen como “prístinas” y están rodeadas de dunas, cabañas solitarias y una vegetación baja que se ilumina al atardecer. Los antiguos faros que se reparten por toda su litoral completan el paisaje sencillo y sereno que tantas veces retrató el pintor Edward Hopper. Ocho de ellos continúan en funcionamiento y muchos están abiertos al público. Algunos como Race Point Light permiten incluso pasar la noche.

The Nobska Point Light, Falmouth
The Nobska Point Light es uno de los faros históricos de la costa de Cape Cod. Está situado en la ciudad de Falmouth.

Son muchos los que como Hopper -quien paso la mitad de su vida veraneando en esta costa- han buscado inspiración entre las dunas. Jackson Pollock, Bette Davis y Jack Kerouac son algunos de los artistas que han pasado por Cape Cod. Otros simplemente buscan desconectar. Como Obama, que pasó en Martha’s Vineyard siete de sus ocho veranos como presidente de Estados Unidos. Apodada ‘The Vineyard’, es, junto a Nantucket, una de las islas más visitadas desde el Cabo. Seduce por sus playas y exclusividad, además de por sus campos de golf, donde Michelle, Barack y ‘celebrities’ como Larry David practican su ‘swing’.

Ballena en Provincetown
Los amantes de Moby Dick pueden apuntarse a un crucero de avistamiento de ballenas. La temporada va de abril a octubre.
Foto: Thomas Kelley/Unsplash

Nantucket no necesitó ser el refugio de ningún presidente para alcanzar la fama. Lo consiguió gracias a un pez todavía más gordo, una ballena para ser más exactos. Su nombre está unido para siempre al de ‘Moby Dick’. Herman Melville se inspiró en un naufragio real para escribir su historia, el del Essex, que partió del puerto de Nantucket en 1819 y fue atacado por un cachalote en el Pacífico. “Había un no sé qué de hermoso y turbulento en todo lo relacionado con esa antigua y famosa isla”, dice el protagonista de la novela, fascinado por su vieja tradición ballenera. Los herederos de los balleneros son los paparazzis, a la caza de ‘celebrities’. Los vecinos ni se inmutan. Es la serenidad de Cape Cod.

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