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Bangkok: entre dos épocas

Más de ocho millones de habitantes viven entre el pasado y el futuro en la siempre vibrante capital tailandesa. Los contrastes viajan a toda velocidad, en Skytrain o en tuk tuk.
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angkok, año 2559. Se inaugura un nuevo rascacielos, el más alto de la ciudad. El MahaNakhon tiene 77 plantas y mide casi 315 metros. Sucedió en agosto del año pasado, 2016 según el calendario gregoriano. Su diseño, con un efecto pixelado, como si el edificio no se hubiera terminado de cargar por completo, representa la nueva ola de rascacielos de Bangkok. “Elevándose”, en presente continuo, porque esto sigue.

Se espera que en los próximos años continúe creciendo horizontalmente, haciendo honor a su nombre tailandés, “la ciudad de los ángeles”. Con más de 111 edificios por encima de los 100 metros, ya supera a otras urbes como Londres o Toronto. Y hay planeadas cerca de 50 nuevas construcciones, entre ellas, varios bloques de apartamentos de lujo como MARQUE Sukhumvit, en una de las arterias principales de la capital.

Edificio MahaNakhon en Bangkok
En los próximos meses, se inaugurarán en el MahaNakhon un ‘hotel boutique’ y un observatorio.
Foto: i viewfinder / Shutterstock.com

Con ‘m’ de moderno

El distrito EM de Bangkok ya es una realidad. Situado en el epicentro de Sukhumvit Road, consta de dos lujosos centros comerciales: Emporium y EmQuartier. En total, un área de 650.000 metros cuadrados llena de opciones de ocio y entretenimiento.

La mayoría de los nuevos edificios se sitúan en el distrito financiero y comercial de la ciudad, entre Silom Road, Siam y Sathorn, donde se levanta el MahaNakhon. En medio de este escenario futurista, varios metros por debajo de los ‘rooftop bars’ y hoteles con azotea, está el Bangkok del pasado y del presente: los puestos de comida callejera, los monjes con túnicas naranjas camino del templo y las motocicletas y tuk tuks esquivando semáforos entre gigantes de acero. Es el encanto de una metrópolis que te permite cambiar de siglo sin necesidad de máquinas del tiempo, basta con seguir el cauce del río Chao Phraya hasta el Gran Palacio o perderse por los ‘klongs’ (canales) en busca de mercados flotantes.

 

Uno de los lugares más antiguos de la ciudad es el templo del Buda reclinado, Wat Pho. Fue el más importante durante el reinado de Rama I, considerado el fundador de Bangkok tras trasladar aquí la capital del reino en 1782, aunque pudo haber sido fundado en el s. XVI y rehabilitado después para servir como templo real. Para los tailandeses es además la primera universidad pública de Tailandia, ya que todo el mundo podía aprender sobre medicina, historia y otras materias leyendo las 1.360 inscripciones de mármol que lo decoran. Son el origen de los principios del masaje tradicional tailandés, que tanto gusta a los turistas del futuro. En un pabellón cercano al templo se encuentra la escuela de masajes, donde pueden recibirse masajes o cursos para ponerlo en práctica.

Interior del centro comercial EmQuartier
El centro comercial EmQuartier forma parte del nuevo distrito EM.
Foto: MonsterBox / Shutterstock.com

De vuelta al siglo XXI, el arte del masaje tailandés se reinterpreta en los spas de los hoteles más lujosos de la capital tailandesa. El del Banyan Tree Hotel está en la planta 21, 40 por debajo del famoso restaurante Vertigo, uno de los ‘rooftops’ más célebres de la ciudad. Sangri-La y el Mandarin Oriental también ofrecen tratamientos exclusivos para desconectar en medio de la vorágine urbana del centro. Un contraste más dentro del abanico que ofrece la capital de Tailandia.

Santuario de Erawan
El santuario de Erawan está dedicado a una deidad hindú Phra Phrom, dios de la creación
Foto: topten22photo / Shutterstock.com

Y así con todo. Puedes elegir comprar en un modernísimo centro comercial como el Central Embassy o en un mercado tradicional, a bordo de una barca de madera. Cenar una sopa tradicional en una silla de plástico en Chinatown o su versión 2.0 en el restaurante Paste, uno de los mejores de la ciudad. Muy cerca se encuentra el santuario de Erawan, un altar urbano, siempre lleno de flores, donde los locales (vestidos de oficina) acuden a llevar sus ofrendas, desde fruta a danzas típicas. Un torbellino de colores en medio de una jungla urbana. Eso es Bangkok.

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