>>>Ámsterdam, una capital pequeña para los más pequeños
Foto: Mads Boedker/visualhunt.com

Ámsterdam, una capital pequeña para los más pequeños

De una plaza llena de tejados puntiagudos y sillas voladoras a un zoo de microbios. El universo de los niños rueda en bicicleta por las calles de Ámsterdam.
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icicleta, tranvía o barco? Una vez decidido el medio de transporte, Ámsterdam ya es territorio infantil. Es fácil tomar posesión de la pequeña y compacta capital, donde la historia se vuelve interactiva, los molinos de viento todavía funcionan y la falta de tráfico de automóviles se agradece.

El agua también acompaña a cada paso. El laberinto de más de 160 canales que se entrecruzan por toda la ciudad ofrece la oportunidad de navegar hacia la aventura montados en una embarcación. Conocida como la Venecia del norte, Ámsterdam está llena de avenidas acuáticas atravesadas por puentes con pintorescas casas-barcos en las orillas y cisnes que viven en sus aguas. Se puede combinar un recorrido turístico con parada en los hot spots de la ciudad, con un paseo por los principales canales -Singel, Herengracht, Prinsengracht y Keizersgracht- que incluye una merienda a bordo. Las deliciosas tortitas que ofrece el crucero Pancake Boat saciarán el apetito de los pequeños marineros.

Sillas voladoras en plaza Dam.
El centro de Ámsterdam también ofrece zona de juegos bajo techo como Tun Fun, un parque de actividades situado en un antiguo paso subterráneo.

Mini foodies

A los niños holandeses les encantan las ‘bitterballen’, unas sabrosas croquetas de carne que se pueden probar en De BallenBar, dentro del mercado de alimentos Foodhallen. Las mejores patatas fritas de la ciudad las preparan en Frietsteeg, con más de 20 salsas diferentes. Y de postre no pueden faltar las tortitas de Upstairs Pannenkoekenhuis, una pequeña cafetería con un toque de cuento de hadas.

Ya en tierra, el centro de Ámsterdam se ilumina y llena de historias más allá de las famosas luces rojas. Los tranvías eléctricos se deslizan por las principales avenidas y facilitan las paradas técnicas para dejar espacio al juego y la imaginación. En la concurrida plaza Dam, la visita a los edificios más emblemáticos como el Palacio Real y el obelisco del Monumento Nacional, se mezclan con espectáculos gratuitos de marionetas y atracciones eventuales de sillas voladoras y norias.

 

Aunque sin duda, el transporte estrella para moverse por Ámsterdam es la bicicleta. Más del sesenta por ciento del interior de la ciudad cuenta con carriles especiales. Los padres hipster estarán encantados de pedalear con sus hijos por las calles de Amsterdam East, donde se cuece la acción más cool y moderna de la capital. Además del renovado parque público Oosterpark, el barrio cuenta con el Tropenmuseum, un curioso museo antropológico que alberga una colección de 175.000 objetos curiosos y ofrece exhibiciones interactivas. Su museo junior, diseñado para niños de 6 a 13 años, es además el museo infantil más antiguo de los Países Bajos.

Mujer con niño en bicicleta de carga bakfiet.
Se puede alquilar una bici equipada con un asiento para niños en la parte trasera o en el manillar, o una bakfiet, con un contenedor tipo carretilla en la parte delantera.
Foto: Merijn-Roubroeks/Iamsterdam.com

Las actividades en interior se apoyan sobre todo en los más de 70 museos, la mayoría de los cuales cuentan con recorridos para niños y propuestas específicas. Hermitage for Children, en el Hermitage Amsterdam, está considerado el mayor espacio para niños de un museo en los Países Bajos; el Museo Van Gogh tiene recorridos infantiles de audio; y el Rijksmuseum es gratuito para menores de 18 años. Los menos pequeños pueden encaminarse hacia el puerto donde se alza el museo de ciencias Nemo –a partir de 6 años-. Una construcción de color verde del arquitecto Renzo Piano con forma de barco futurista. Cinco plantas para diferentes edades donde ensayar infinidad de experimentos.

Edificio museo de ciencias Nemo.
Al lado del museo Nemo se encuentra la réplica de un gran velero de la Compañía de las Indias Orientales que se puede visitar por dentro.
Foto: DigiDaan/Nemo Science Museum

Más allá de las fachadas altas y angostas, la naturaleza se abre paso en los parques que salpican toda la ciudad. Vondelpark es el más céntrico y visitado, tanto por locales como turistas. Teatro al aire libre, un jardín de rosas y puestos de alquiler de patines son algunos de los atractivos para oxigenarse entre sus más de 47.000 metros cuadrados. La visita al zoológico Artis Zoo- construido en 1838 – nos trasladará hasta el ambiente del siglo XIX en un paseo al aire libre entre más de 700 especies. Dentro del zoo, el museo Micropia sorprenderá a los niños con una original propuesta en torno al mundo invisible de los microbios. Lavarse las manos después del ajetreado día ya no será un problema.

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