>>>Amante de la naturaleza, Sabah es el viaje de tu vida

Amante de la naturaleza, Sabah es el viaje de tu vida

En el exterior, tres mares; en el interior, los bosques más viejos del mundo donde reinan los orangutanes. Y más arriba, puestas de sol que tiñen el cielo ecuatorial de rosa. Imposible que la naturaleza no te atrape en Borneo.
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n pescador montado en un pequeño barco de colores arroja una red, que cae como una alfombra invisible sobre el mar. La imagen surge en la costa de Sabah. Es una de las actividades locales que se realizan en las aguas de este estado, ubicado en el extremo noreste de Borneo –la tercera isla más grande del mundo–, dentro del territorio que pertenece a Malasia. Una isla, tres mares– del Sur de China, de Joló y de Célebes– y muchos orangutanes aguardan para ser descubiertos por el viajero.

Conocida originalmente como ‘Api Api’ (luciérnagas), al estar sumergida en un gran manglar, Kota Kinabalu es la capital de Sabah y principal punto de entrada aéreo desde Kuala Lumpur y Singapur. Este compacto núcleo urbano, que cuenta con modernos centros comerciales, el espectacular mirador Observatorio Signal Hill y una gran mezquita que parece flotar sobre el agua, es la base de operaciones para el inicio de aventuras en Sabah.

Monte Kinabalu
En la ‘vía ferrata’ del monte Kinabalu hay peldaños de hierro, paletas, cables y rieles.

‘El hombre salvaje de Borneo’

El Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok, el más grande del mundo de su clase, es el mejor lugar donde conocer de cerca a nuestros ancestros, los orangutanes. Otra especie única de son los osos malayos (o miel), los más pequeños del planeta, que se visitan en Centro de Conservación del Oso miel de Borneo.

El parque nacional de Tunku Abdul Rahman, a solo 20 minutos de Kota Kinabalu en lancha rápida, es una de las visitas obligadas. Una reserva natural con playas de arena blanca y arrecifes repartidos entre cinco islas donde bucear, deslizarse por una de las tirolinas más largas del mundo –The Coral Flyer–, con 250 metros de caída, o saborear una barbacoa de marisco aderezada con alguna salsa tribal.

De vuelta al interior, y antes de adentrarse en los bosques tropicales, se pasa por el parque nacional de Kinabalu, el primer lugar de Malasia declarado Patrimonio de la Humanidad. Aquí el monte Kinabalu (4.095 metros), uno de los más altos del sudeste asiático, es la estrella indiscutible. Escaladores de todo el mundo llegan para acceder a la primera ‘vía ferrata’ de Asia, una camino en la piedra de acceso fácil para cualquier nivel de escalada.

Orangután con cría a cuestas
El santuario de orangutanes de Sepilok lleva cerca de cuatro décadas en funcionamiento.

De la altura de Kinabalu saltamos a la de las pasarelas escondidas en los bosques de Borneo, que ocupan más de la mitad del territorio de Sabah. La ciudad de Sandakan, conocida como Little Hong Kong o ‘la ciudad de la naturaleza’, es una parada técnica para acceder a diferentes santuarios naturales donde entrar en contacto con la vida salvaje. Estos safaris ofrecen varios niveles de inmersión y alojamientos, desde eco-lodges como Sukau Rainforest Lodge, el único miembro de Malasia de la prestigiosa colección ‘Unique Lodges of the World’, de National Geographic, hasta una modesta palapa en plena jungla.

Extensos arrozales, casas levantadas sobre palos y búfalos deambulando en la distancia acompañan a los viajeros hacia complejos ecosistemas como el valle de Danum. Desde esta remota región boscosa en el sudeste de Sabah se puede contemplar fauna en peligro de extinción, como los elefantes pigmeos, leopardos nublados, lémures voladores y orangutanes. Al anochecer, los safaris nocturnos navegan por el río de Kinabatangan–cerca de Sandakan– mientras los monos observan alejarse las barcas tras una cortina de ramas y niebla.

No se debe abandonar Sabah sin sumergirse en uno de los mejores lugares de buceo del mundo. La isla de Sipadan, situada en el archipiélago de Sporna, saltó a la fama cuando Jacques Cousteau la dio a conocer en su documental “Borneo, el fantasma de la tortuga marina”. Junto a esta isla de aguas cristalinas se levanta Seaventures Dive Rig, una plataforma petrolífera, reconvertida en hotel, que ofrece cursos de buceo y vistas de 360º sobre el mar de Célebes.

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