>>>Abu Dabi a contrarreloj
Foto: Jishant Manto / Shutterstock.com

Abu Dabi a contrarreloj

Alarga tu escala en Abu Dabi y déjate seducir por los aires futuristas de esta ciudad en medio del desierto. Ferrari, el Louvre y el Guggenheim ya lo han hecho.
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n Abu Dabi se vive rápido. No tanto como los coches de Fórmula 1 que desde 2009 recorren a toda velocidad su circuito Yas Marina, pero sí lo suficiente como para que en menos de 60 años la ciudad cambiara las casas de adobe y caña por rascacielos de cristal y hoteles de cinco estrellas. La magia de los petrodólares ha transformado este asentamiento de origen nómada en un centro financiero con superpoblación de Rolls Royces y Maseratis.

Abu Dabi significa ‘tierra de gacelas’ en árabe y quizá eso tenga algo que ver con el ritmo vertiginoso que ha adquirido su desarrollo urbanístico. Uno de los ejemplos más espectaculares es Saadiyat, una isla que reunirá las obras de los arquitectos más prestigiosos del mundo en 27 kilómetros cuadrados. Las sucursales árabes del Guggenheim y el Louvre, diseñadas por Frank Gehry y Jean Nouvel respectivamente, comparten protagonismo con el Zayed National Museum de Norman Foster. Completarán la oferta cultural de este distrito el Museo Marítimo de Tadao Ando y el Centro de Artes Escénicas de la fallecida Zaha Hadid. Un reparto de lujo y una apuesta por la cultura que anticipa un crecimiento turístico similar al de la vecina Dubái.

Yas Viceroy Hotel
Yas Viceroy Hotel está construido sobre el circuito de Fórmula 1 donde se celebra el Abu Dhabi Grand Prix.
Foto: Sophie James / Shutterstock.com

Ritmos opuestos

La vida acelerada de la ciudad contrasta con la quietud del desierto Rub Al Khali, donde el tiempo parece haberse detenido entre sus dunas. Para explorarlo con la calma que se merece, lo ideal es alojarse en Qasr Al Sarab, un complejo de lujo que imita una fortaleza árabe camuflada entre la arena.

Pero en la capital de Emiratos Árabes Unidos no todo son diseños ultramodernos de arquitectos de renombre. El oro negro también tiene su reflejo en el impecable mármol blanco de la Gran Mezquita Sheikh Zayed. Inaugurada en 2007 cuenta con más de 1.000 columnas y 82 cúpulas en una construcción que combina diversos estilos islámicos. Lámparas recubiertas en oro de 24 quilates y la alfombra tejida a mano más grande del mundo adornan este lugar sagrado para los musulmanes.

 

Ferrari World es otra de sus principales atracciones, todo un elogio a la celeridad. El parque temático interior más grande del mundo homenajea a la casa italiana con un espacio de más de 86.000 metros cuadrados. Fue construido en tan solo tres años y en su tejado se utilizó tanto aluminio como en la fabricación de 16.750 coches. El extra de adrenalina lo pone Formula Rossa, la montaña rusa más rápida del planeta, donde experimentar lo que sienten Vettel y Räikkönen cuando pilotan su monoplaza.

Qasr Al Sarab
El desierto donde se sitúa el lujoso resort Qasr Al Sarab es la masa de arena más grande de la Tierra.
Foto: Qasr Al Sarab Desert Resort by Anantara

Esa urgencia por vivir intensamente se transmite también a los visitantes. Escala habitual en vuelos largos, desde la propia oficina de turismo promueven las visitas exprés. “Lo breve también puede ser dulce”, anuncian en sus folletos, con distintos itinerarios en función del tiempo del que disponen los pasajeros. Una visa especial para viajeros en tránsito permite explorar la ciudad hasta un máximo de cuatro días, y aerolíneas como Etihad Airways se encargan de gestionar la reserva de hoteles y actividades para hacer la escala todavía más cómoda.

Paseo Corniche, Abu Dabi
La playa Corniche, junto al paseo del mismo nombre, es una de las más concurridas de Abu Dabi.
Foto: M Salem / Shutterstock.com

Pero Abu Dabi también puede visitarse sin prisas. Recorrer despacio los ocho kilómetros del paseo marítimo de la ciudad, conocido como Corniche; subir a lo alto del Observatorio de las Etihad Towers y apreciar la metrópoli desde las alturas o, los más sibaritas, reinterpretar el tradicional ritual del café en el fastuoso hotel Emirates Palace. Su Palace Capuccino es para disfrutarlo lentamente. Se espolvorea con escamas de oro de 24 quilates. Y a nadie le gusta atragantarse con un pedacito de oro.

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