>>>A dos metros bajo tierra

A dos metros bajo tierra

La ciudad subterránea de Edimburgo desapareció en el siglo XIX, pero las historias de quienes la habitaron están más vivas que nunca.
Si has estado en Edimburgo habrás paseado por su castillo en la colina de Castle Hill, el palacio Holyroodhouse, y por supuesto, por la Royal Mile. Ya conoces la capital de Escocia… pero no toda. Edimburgo oculta un secreto que pocos conocen: una ciudad bajo sus cimientos. Adéntrate en el inframundo, entra en Mary King’s Close.
Se sitúa bajo los edificios del Old Town, tapiado por el actual ayuntamiento de la ciudad en la Royal Mile. Durante muchos años estuvo cerrado al público, pero en 2003 volvió a abrirse como atracción turística, y con su apertura resurgieron las historias de plagas y asesinatos que allí sucedieron. La ciudad enterrada de Edimburgo fue construida en la Edad Media. El espacio era limitado y no era posible levantar más viviendas y los ataques de los invasores impedían que la ciudad se expandiera, pues era peligroso vivir fuera de sus murallas. Los ricos construyeron hacia arriba, lo que supuso la creación de los primeros edificios de apartamentos en el siglo XVI, y los pobres lo hicieron hacia abajo, creando una ciudad bajo el suelo que sigue exactamente en el mismo lugar.

Un gesto solidario

Debido a la gran cantidad de gente que lleva juguetes a Annie en Mary King’s Close, hay que retirarlos de la sala cada tres meses. Todos son donados a asociaciones de caridad, que se encargan de repartirlos entre los más necesitados.

Las clases bajas tuvieron que aprender a vivir en un espacio lúgubre, húmedo y sin apenas ventilación. No llegaba la luz solar, no tenían acceso al agua, y para colmo, los residuos de los pisos de la parte superior eran lanzados hacia abajo. Las plagas de enfermedades no tardaron en aparecer, pero fue la peste lo que convirtió este lugar en un una auténtica necrópolis. Cuando alguien enfermaba, lo aislaban encerrándolo en casa para contener la epidemia, con lo que se acababan contagiando todos los miembros de la familia. Los cadáveres se amontonaban en las calles de este inframundo hasta que pasaban los sepultureros para recogerlos.
En 1902 se cerró este callejón. Su último habitante, Andrew Chesney, fue obligado a marcharse y desde entonces permaneció cerrado, con lo que este laberinto de callejuelas conserva su sombrío aspecto. Varias empresas, como The Real Mary King’s Close, ofrecen tours para ayudar a los visitantes a situarse y vivir en primera persona cómo era la vida en aquel lugar. Disfrazados como uno de los habitantes, los guías compartirán contigo relatos como el de Annie, el fantasma de una niña de ocho años que, según cuentan, fue abandonada por sus padres cuando contrajo la peste.
Fue descubierta una medium japonesa que explicó que estaba triste porque había perdido su muñeca de trapo, lo que ha dado lugar a una tradición y visitantes de todo el mundo acuden a llevarle peluches a la pequeña fantasma. Pero no es el único espíritu que habita en Mary King’s Close. Hay quienes afirman haber oído pasos e incluso un trabajador capturó una silueta espectral con una de las cámaras de fotos utilizadas en los tours. Si te gustan las historias de fantasmas y quieres conocer verdaderamente Edimburgo olvídate de la Royal Mile y date un paseo por sus entrañas.

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