>>>24 horas en el Jerusalén más moderno
Foto: ©Beer Bazaar

24 horas en el Jerusalén más moderno

Una antigua estación reconvertida en espacio cultural, cafés que podrían estar en Brooklyn y barrios artísticos muestran la cara más desconocida de la ciudad.
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i solo tengo un día para ver Jerusalén, ¿qué no me debo perder? Seguramente todas las recomendaciones que respondan a esta pregunta se sitúan en torno a la Ciudad Vieja. ¿Y con 24 horas más? Entonces da tiempo a descubrir el área más moderna que se encuentra al oeste de esos imprescindibles para los turistas corrientes.

La Antigua Estación de Trenes (The First Station, David Remez St) es un buen punto de partida para conocer el nuevo Jerusalén. Aunque su nombre indique lo contrario, aquí fluyen las nuevas tendencias de la ciudad. Cerrada desde 1998, vivió otros 15 años abandonada hasta su reapertura en el año 2013 como espacio cultural. En esta segunda vida, la estación cuenta con bares, restaurantes y pequeños comercios, así como un centro de exposiciones y un patio donde se organizan los eventos culturales, mercadillos, conciertos, sesiones de yoga, etc.

Carril bici Jerusalén
Junto a la Antigua Estación pasa un carril bici, que puede ser un buen punto de partida para conocer la ciudad sobre dos ruedas.

Una de las grandes ventajas que la Antigua Estación trae a los turistas es que permanece abierta todos los días de la semana, incluido el ‘shabat’, día tradicional de descanso para los judíos. Mientras otros locales de la zona cierran, en la estación se puede disfrutar del pescado fresco de Adom, que abrió sus puertas en 2001 en otra ubicación, y en 2013 se trasladó a la Antigua Estación. Basado en la cocina mediterránea, en su carta tampoco falta marisco, pasta fresca y risotto.

A solo un paseo de la Antigua Estación, y también a pocos minutos del centro, se encuentra el barrio Emek Refaim, la colonia alemana de Jerusalén. Casi toda su actividad se concentra en torno a la calle del mismo nombre, repleta de boutiques, restaurantes y modernos cafés. En el número 23 se encuentra The Coffee Mill, donde se pueden probar cafés de Guatemala, Sumatra o Etiopía.

Emek Refaim
Emek Refaim se compara con las zonas más animadas de Tel Aviv.
Foto: ©The Israeli Ministry of Tourism

En Emek Refaim se establecieron los alemanes en el siglo XIX y la zona, que aún conserva variedad de estilos arquitectónicos –incluido el Bauhaus–, está muy revalorizada. Algunos de los pisos más lujosos –y caros– de toda la ciudad se pueden ver aquí. La calle Emek Refaim se cierra habitualmente al tráfico para acoger todo tipo de eventos, como mercadillos o ferias de libros. Un oasis de modernidad que parece evocar el ambiente de la cercana Tel Aviv en la tradicional Jerusalén.
 
Pero hay más distritos de la ciudad que pueden presumir de ese nuevo aire que tiene Emek Refaim. Es el caso de Rehavia, también al oeste de la Ciudad Vieja. Con grandes avenidas y espacios verdes, cuenta con muchos cafés y panaderías decorados a medio camino entre lo tradicional y lo ‘cool’. Un buen ejemplo es Cohen’s Deli, especializado en queso y vino, tiene un tranquilo patio donde poder desayunar o tomar un café. Sus dueños viajan por toda Europa buscando referencias de quesos que no son fáciles de encontrar en cualquier otro lugar de la ciudad.

Cafetería Jerusalén
A Jerusalén también ha llegado la moda de las cafeterías ‘hipster’.
Foto: ©The Israeli Ministry of Tourism

Un poco más al norte –pero sin salir de la zona oeste de Jerusalén– se encuentra el barrio de Nachlaot, una buena opción para tomar el pulso a la vida local. Este distrito, que agrupa varios vecindarios, sirvió de refugio y lugar de encuentro para artistas y músicos que transformaron por completo su identidad. Mantiene sus callejuelas estrechas con casas de piedra y patios escondidos entre los que poder perderse. Al sur de Nachlaot se encuentra el restaurante Mona, una de las referencias culinarias del Jerusalén actual. Ubicado en un edificio del siglo XIX, tiene una carta fundamentalmente mediterránea que elaboran con ingredientes del mercado más famoso de la ciudad, Mahane Yehuda.

La ciudad se sigue modernizando gracias a proyectos como el de la Biblioteca Nacional de Israel, un diseño del prestigioso estudio Herzog & de Meuron que se espera esté finalizado en 2020. Tendrá 45.000 metros cuadrados y se encontrará a poca distancia del Museo de Israel, otro de los símbolos del Jerusalén actual, y considerado uno de los mejores del mundo.

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